Berlín: noches locas, sexo y nudismo libre

Por: Javier Brandoli (texto y fotos)

Paseando cerca del memorial del muro de Berlín, en una calle estrecha, pegado a lo que antes era la frontera de un país partido en dos por motivos políticos (RDA y RFA), suena una música fuerte, electrónica, que nace de lo que parece una vieja fábrica abandonada. En la puerta leo un graffiti en el que pone “Kultur Forum”. Hay un pequeño jardín en el que las “plantas” son metales retorcidos. Esculturas de formas diversas en cuyo entorno se ve grupos de gente joven sentada, fumando, bebiendo, bailando al son de una música que sale del viejo edificio de ladrillo. Entro en la gran sala. Hay un tipo que pincha música y un enorme espacio vacío en el que languidecen algunas sillas y mesas sin ocupar (es demasiado pronto supongo). Hay otras estancias en las que entiendo que vive gente, ellos, los mismos que han creado este espacio en el que se respira cierta libertad. Es curioso que hay turistas de todo el mundo que acuden en masa a las noches locas del Berghain/PanoramaBar, uno de los clubes más famosos del planeta. Otra vieja fábrica abandonada, de ambiente divino y moderno, en el que la excentricidad marca la puerta de entrada. Si te haces una foto o la vestimenta que llevas no es adecuada tienes que olvidarte de entrar (cosas del clasismo liberal que cobra entradas a precio de lujo). Sin embargo, en aquel local que no se paga entrada y en el que las rastas son tendencia, la noche parece más real y abierta. Al menos, así lo fue para mí.

Si te haces una foto o la vestimenta que llevas no es adecuada tienes que olvidarte de entrar (cosas del clasismo liberal que cobra entradas a precio de lujo)

Un ejemplo más, el enésimo, de una ciudad que destroza el mito de la cuadrícula alemana. Berlín es una ciudad libre, abierta, probablemente la más auténtica de las ciudades del “todo es posible” de las que he cruzado en Europa. Días antes de aterrizar allí había leído una historia de un hombre que anduvo dos horas por las calles de la capital con una cabeza cortada en sus manos sin que nadie llamara a la Policía. Parece que no llamó la atención. El macabro suceso es una muestra, excesiva y anecdótica, ya que entiendo que en la capital alemana las cabezas no son bolsas que cuelgan de las manos, de ese mundo abierto de esta gran urbe en la que lo freak puede ser rutina.

Todo puede ocurrir en una ciudad en la que paseas por el parque Tiergarten, camino de la Columna de la Victoria, que conmemora las guerras ganadas a los daneses, austriacos y franceses en un periodo de 20 años del siglo XIX, y contemplas hombres y mujeres desnudos tomando el sol en medio de aquel precioso jardín. No es algo inhabitual en Berlín, con la llegada del calor, ver cuerpos sin ropa en sus parques sin que nadie parezca sentirse incómodo: ni los protagonistas ni los espectadores.

En la primera planta, donde hay un sex shop abierto, hace cola toda esa amalgama de edades con sus artículos comprados para estimular su placer

Por aquellos días fuimos también a visitar el museo Beate Uhse Erotik de Berlín (museo erótico). Es el quinto museo que más visitantes recibe en la capital. Su nombre, Beate Uhse, homenajea a la primera mujer germana que abrió un sex shop en 1962. Hay más de 5000 objetos relacionados con el sexo que se exponen en sus salas. No es sólo un sitio de turistas, es lugar de encuentro de parejas adultas, jóvenes y estudiantes que recorren sus estantes sin pudor. Una forma de entender la sexualidad alejada de ciertas costumbres arraigadas en nuestra cultura. En la primera planta, donde hay un sex shop abierto, hace cola toda esa amalgama de edades con sus artículos comprados para estimular su placer. Es la cola de un supermercado en el que se compran dvd, afrodisiacos o consoladores sin que tengas la sensación de que esa cesta de la compra forma parte de un mundo prohibido.

Para los amantes del arte en la fotografía y el erotismo, hay otra parada inevitable, el museo de la Fotografía de Berlín que acoge la Fundación Helmut Newton. El fotógrafo australiano de origen alemán , fallecido en 2004 en un accidente de tráfico, es uno de los grandes genios del siglo XX. Icono de un tipo de fotografía erótica y de moda que enseña, a veces de forma irónica, la mezcla de lujo y sexualidad tan influyente como tendencia en los finales del siglo pasado. En sus paredes cuelgan grandes lienzos con algunas de sus obras más representativas. Un mundo que rinde culto a los tacones de aguja, los coches deportivos y las mujeres despampanantes.Son composiciones creadas ad hoc en las que sugerir mucho más que lo evidente. Ha sido su mujer, Jude Newton, la que decidió donar parte de su obra a este museo y la que quizá mejor resume al genial fotógrafo cuando le preguntaron si no se sentía celosa de las mujeres que fotografiaba su marido. “Sólo me preocupé una vez, cuando empezó a fotografiar flores; en concreto, flores muertas”, dijo.

El Berlín moderno y monumental

Otra de las opciones menos conocida y muy recomendable de la ciudad es hacer el recorrido por el nuevo Berlín. Especialmente el barrio de las embajadas, cuyas construcciones modernas como la de México u Holanda han recibido algunos premios de arquitectura. Todo el paseo lo haces contemplando edificios de aire moderno, diseñados por los arquitectos más afamados, y concluye en la sede del partido CDU, liderado hoy por Angela Merkel, que simula un trasatlántico (buena metáfora para los tiempos que corren).

Qué más decir de un lugar en el que entré en un café, miré a mi derecha y contemplé tranquilamente leyendo el periódico al genial escritor Gunter Grass recordándome que todo era posible en aquel lugar

Para los que quieran ver el Berlín más monumental, es obligado pasear por el Paseo de los Tilos (Unter del Liden). Un recorrido que comienza en la Puerta de Brandemburgo y acaba en la Isla de los Museos, patrimonio de la Humanidad (allí espera el famoso busto egipcio de Nefertiti, parte de la espectacular colección del Neues Museo). Un recorrido demasiado famoso y accesible para ofrecer alguna información reveladora en este texto; sólo recomendaré visitar el cercano Reichstag (parlamento alemán) por la noche y tumbarse en su cúpula, diseñada por Norman Foster, a contemplar las estrellas. La propia Puerta de Brandemburgo tiene también al abrigo de la oscuridad un aire distinto, ya con menos gente e iluminada por sus potentes cañones de luz dibuja una imagen monumental. También el memorial del muro de Berlín, donde uno descubre como una fina capa de cemento, menos alta de lo imaginado y menos gruesa de lo previsto, pudo dividir el mundo en dos durante décadas, es parada fija. En fin, el Check Point, el monumento del Holocausto, la Alexander Platz, la iglesia memorial Kaiser Wilhem, con su torre aún derruida para no olvidar los bombardeos de la segunda guerra mundial, sus terrazas siempre llenas de vida por la noche… Qué más decir de un lugar en el que entré en un café, miré a mi derecha y contemplé tranquilamente leyendo el periódico al genial escritor Gunter Grass recordándome que todo era posible en aquel lugar.

Para los que quieran más información sobre la enloquecida vida nocturna de Berlín ahí dejo este enlace que habla en detalle de las descomunal oferta existente.

P.D. Este post es fruto de dos viajes. No llevar cámara en el segundo hizo que no haya fotos de esa parte más lúdica de la ciudad.

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Comentarios (3)

  • Viajes de Primera

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    Casual (o causal)- mente nos encontramos preparando otro artículo sobre Berlín que, también para nosotros, es un referente de posibilidades, una ciudad abierta, flexible, “punky” donde las haya, y mucho más sorprendente de lo que pueda parecer… Mucho, mucho más que Londres o País! :-)

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  • Javier Brandoli

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    Totalmente de acuerdo. De Alemania hay una imagen poco real. Desde luego Berlín es la ciudad más abierta que yo he cruzado por Europa. Más que Amsterdan, cuya libertad tiene un punto turístico desde mi punto de vista. En todo caso, tengo que decir que hacéis en http://www.viajesdeprimera.com un excelente trabajo.

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  • Viajes Berlin

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    Que chévere conocer Berlín dicen que tiene monumentos estupendos e historias increíbles, sueña emocionante ir a conocer.
    Saludos

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