Budapest: al encuentro de Sandor Marai

Por: Mayte Toca (Fotos T. B./ M. T./Marci Hamvas)

Viajar es un placer para los cinco sentidos, pero viajar siguiendo el rastro de un libro o del autor que lo escribió supera ese placer con creces. He dado varias vueltas por los cinco continentes, a veces en busca de aquellas historias no escritas, otras de aquellas si escritas y grabadas en mi memoria. Viajé a Karlovy Vary bajo la influencia de Milan Kundera. Hace años, tuve el honor de conocer personalmente a Stephen Vicinzcey en Londres y sentarme en su escritorio frente a un gran retrato del gran Stendhal, donde Vicinzcey había escrito “En brazos de la mujer madura”. Esta vez mi pasión era de nuevo un escritor de la Europa del Este, Sandor Marai, nacido en Kassa en 1900 y criado en Budapest, Hungría.

Este hombre con cara de rana y alma de princesa me enamoró en el primer asalto literario. La que es para mi su obra maestra, “La mujer justa”, delata la sensibilidad de un escritor que entendió la esencia del ser humano y sus limitaciones. Su otra gran obra, “Confesiones de un burgués”, es eso, una larga y bella confesión de un burgués que nunca quiso serlo. Este alma bella, literaria y valiente terminó sus días pegándose un tiro a los 89 años. Ya que la muerte no lo encontraba, fue él a su encuentro.

Dejé mis bultos en casa de una viejita humilde que alquilaba un cuarto limpio en su casa junto al río

Así que con mucho entusiasmo y poca información sobre la ciudad cogí un vuelo a Budapest y me planté frente al Danubio.

Dejé mis bultos en casa de una viejita humilde que alquilaba un cuarto limpio en su casa junto al río. La céntrica plaza donde estaba el edificio se llamaba Vigor Ter. Era uno de esos inmuebles antiguos de portal imponente y puerta de dimensiones de castillo, que se abría con una pesada y gruesa llave metálica. Un arcaico ascensor con barras de bronce flotaba chirriando hasta el cuarto piso, donde yo entraba al apartamento, creo que por la puerta de servicio. En realidad sospecho que todo el apartamento donde vivía la anciana fue en su día la casa del servicio. Esto me hizo pensar de nuevo en Sandor Marai y sus relatos. Podría ella haber sido la mismísima Judit, la mujer justa.

Es romántica, barroca, clásica, renacentista y moderna a la vez. El río transcurre elegante bajo el cobijo de unos puentes soberbios

Se me ocurren muchas palabras para describir a Budapest, pero la que mejor la define es elegancia. Con Buda a un lado del río y Pest al otro, esta ciudad recuerda mucho a un cuento de hadas. Es romántica, barroca, clásica, renacentista y moderna a la vez. El río transcurre elegante bajo el cobijo de unos puentes soberbios y la mirada recia de unos edificios distinguidos, hermosos balnearios y demás ¡ Cómo una ciudad así no iba a dar fruto a gentes de almas elegantes!

De las muchas iglesias salen notas de Mendelssohn, Bach; en las calles del centro, peatonales, grupos de música amenizan las terrazas, los cafés…donde las mujeres se sientan hermosas y los hombres las miran con pudor.

Entré en la oficina de turismo a preguntar cómo podía llegar hasta el barrio, de nombre impronunciable, donde había vivido Marai, pero allí nadie sabía quién era.

Trepé hasta el gran palacio de Buda y descendí a un olvidado y tranquilo barrio, donde no había un alma, para por fin encontrar el busto de Marai

Paseando logré encontrar un pequeña galería sobre él, donde pude comprar libros y su biografía en Inglés. Trepé hasta el gran palacio de Buda, y por la parte de atrás descendí a un olvidado y tranquilo barrio donde no había un alma, para por fin encontrar el busto de Marai. Permanecía oculto al bullicio de turistas visitando el palacio apenas unos metros más arriba. Este lugar, por fortuna, estaba fuera de toda guía turística. Me senté en un banco a su lado a observarlo. Era verano y hacía un calor tremendo. La temperatura en Budapest en verano puede alcanzar los 40 grados. Sentí nostalgia y algo de tristeza al verlo allí tan olvidado, en el centro de un pequeño cruce de calles, como me suele ocurrir con los bustos inmortalizados o las tumbas de personas ilustres. Descubrir a Marai había sido un gran privilegio para mí, por fin estábamos él y yo allí solos, en Budapest.

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Comentarios (8)

  • Juan Antonio

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    Gracias Mayte. Gracias por tu forma de narrar con la cual me transportas y haces transitar por las calles de Budapest. Hermosa búsqueda la que realizaste para al final poder sentarte frente a frente ante Sandor….. Me encanta tu forma de escribir. Besos

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  • Javier

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    Bonita historia Mayte. Calmada, dulce, sincera… Me gusta viajar siguiendo el rastro de un libro o de un escritor

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  • belen

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    Una vez más nos haces soñar y vivir la misma pasión que tú sentiste en aquellos viajes. Gracias Mayte!

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  • Valeria alfie

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    Que bonito viaje que has hecho Mayte. Y que privillegio el que hayas Compartido un rato a solas con Sandor Marai!
    Muchas gracias por compartir tu experiencia!
    Valeria

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  • ita

    |

    Linda experiencia, espero algún día poder recorrer esos lugares!

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  • Roser

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    Justo hace una semana que me fuí a Budapest buscando lo mismo que tú, sin haber leido tu encuentro. Busqué, pregunté, y nadie me dió indicación de dónde podía encontrar una huella de ese, para mi, maravilloso escritor. Pero me empapé del aire, de las imágenes que me había descrito Marai de su Budapest. Una ciudad excepcional.

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  • M. Isidoro S. H.

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    Nada complicado localizar la calle donde vivió Márai en Budapest, Mikó Utca, y el busto en su memoria ubicado en la parte más alta de la misma calle. Me hizo ilusión saludarle ……..

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  • Mayte

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    Me alegro que te fuese facil Isidoro, y que te hiciese ilusión saludarle, a mi tambien!

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