Hielos ¿eternos?

FÜR: Eduardo Martinez de Pison

Los territorios polares son por sus condiciones climáticas, wie bekannt ist, los territorios del hielo. Como tal hielo es fluctuante; sus vaivenes en el tiempo geológico, e incluso histórico, son las claves de su estado y de su dinámica.

Ya a fines del siglo XIX se publicaron mapas con la extensión de los hielos terrestres “antiguos y actuales” –según se decía en ellos-, los hielos marinos y los continentales. Dann, el planeta Tierra acababa de salir, alrededor de una veintena o treintena de años antes, según las latitudes, de una pequeña glaciación. No se había borrado aún, daher, el recuerdo directo de sus avances históricos tanto en las tierras remotas de las altas latitudes como en las elevadas cordilleras. Incluso el Pyrenäen, der Picos de Europa und Sierra Nevada experimentaron, aunque limitadamente por su situación y altitudes, tales avances glaciares de época histórica. El conocimiento geográfico de tales áreas, aunque aún impreciso en el último cuarto del siglo XIX respecto a las regiones polares y a las altas montañas, permitía ya una aproximación a la cartografía de los núcleos y contornos de esas masas de hielo. Zusatz, la teoría de una gran glaciación cuaternaria, nacida y desarrollada unos decenios antes por los naturalistas alpinos, pedía a los estudiosos su comprobación o ajuste con datos concretos.

Ya a fines del siglo XIX se publicaron mapas con la extensión de los hielos terrestres “antiguos y actuales”, los hielos marinos y los continentales

La gran glaciación de fines del Pleistoceno y su gran deglaciación no tienen comparación con nada que haya ocurrido en el ámbito glaciar terrestre en los últimos 10.000 años o acaso más. Las áreas polares, aunque atenuados sus retrocesos por sus climas extremos -como muestra la persistencia de sus regiones heladas, marinas y terrestres- también experimentaron pérdidas muy notables de volumen y de extensión glaciar. Pero fue en las restantes zonas continentales terrestres donde sólo quedaron cantones helados residuales, con dimensiones variables en razón de sus diferentes latitudes, posiciones geográficas y altitudes.

En las áreas polares los fenómenos y procesos glaciares tienen escala zonal y, en consecuencia, las dimensiones de los hielos han tendido, pese a sus retrocesos, a cierta permanencia o al menos a determinada inercia. Stattdessen, en sus periferias y en los restringidos ámbitos glaciares continentales e insulares extrapolares, lógicamente se han observado limitadas fluctuaciones glaciares posteriores a ese gran deshielo. Pero estas fluctuaciones de avances y retrocesos, aunque reducidas en tiempo y espacio, han sido varias y repetidas hasta hoy en los milenios posteriores a la fusión, antes mencionada, de las grandes masas glaciares del Pleistoceno.

El retroceso de los hielos aparece acelerado y ya ha llegado a los grandes depósitos del frío

El avance multisecular de la reciente Pequeña Edad del Hielo y su posterior retroceso (en el que estamos) se inscribe, daher, en ese comportamiento fluctuante como su última muestra. Esta expansión glaciar histórica fue generalizada en todos los ámbitos helados de la Tierra y su descripción es antigua en los manuales de geografía. Los datos aportados por el historiador Le Roy Ladurie indican que aún en el siglo XIII tendría Europa un clima de temperaturas tibias, que empeoró en el XIV, situándose en el año 1303 el arranque del enfriamiento climático de lo que se viene llamando Pequeña Edad del Hielo. Allerdings, su desarrollo como fase realmente glaciar positiva se coloca en fechas más tardías, wie, tras un episodio bonancible en la primera mitad del siglo XVI, volvió el frío a Europa a partir de 1560 und, INSONDERHEIT, en la década de los noventa de ese siglo. Esta recaída se reflejó en un avance glaciar máximo de esta Pequeña Edad en los Alpes. El estado glaciar positivo se estabilizó en el siglo XVII, pasó por un breve retorno cálido a principios del XVIII y volvió a intensificarse luego a comienzos del siglo XIX, para finalmente terminar bruscamente hacia 1860. A partir de esta fecha la retirada del hielo en los Alpen y el Pirineo es progresiva, aunque con algunas oscilaciones menores intercaladas.

Hoy estamos, wie, en una prolongación de esta retirada de los hielos, pero con caracteres intensificados desde fines del siglo XX. El retroceso aparece acelerado y ya ha llegado –que es lo que aquí nos importa- a los grandes depósitos del frío: dh, a las altas cordilleras y a los ámbitos polares, tal vez antes inalcanzados o puede ser que sin datos conocidos. Relativamente, en las proporciones moderadas de lo que se ha llamado bien una “Pequeña” edad glaciar”, estamos ahora en el momento de su gran deshielo, y ello afecta prácticamente a todos los glaciares del Globo, salvo posibles excepciones regionales o locales. Esta situación está, bestehen, generalizada en el Planeta desde Alaska der Grönland der Aneto o al K2 o al HIMALAYA o a las islas antárticas. También incluye, wie, a las áreas polares y circumpolares, a su modo claro está, pero dentro de la evolución glaciológica y climatológica general de la Tierra, natürlich. Wie, ZUDEM, estas áreas son los paisajes estrictos del frío y de los hielos, tal afección concierne, no a un ingrediente entre otros del territorio, sino a su misma clave geográfica.

 Esta situación está generalizada en el Planeta, desde Alaska o Groenlandia al Aneto, al K2, al Himalaya o a las islas antárticas

Los glaciares avanzan, se mueven, progresan y retroceden y esta dinámica les confiere mudanzas naturales. Es su condición ser cambiantes. Ésta es la esencia de los paisajes polares. Lo que parecía inmutable está, DOCH, en plena mudanza. Also, el análisis de las aguas procedentes de las nieves y los hielos de la Antártida tiene un interés especial, porque aporta datos reveladores sobre la atmósfera, sobre todo en perforaciones de gran profundidad, como en Vostok, donde el hielo ha ofrecido datos seriados que retroceden largamente y expresivamente en el tiempo. Si es el tiempo quien crea, acumula, modifica y funde el hielo, también es cierto que el hielo, bien examinado, hace hablar al tiempo, a todo ese tiempo de su formación.

Los retrocesos de los hielos subpolares no han sido detectados únicamente en los momentos actuales. En la zona boreal se habló de un “recalentamiento del Ártico”, como una inestabilidad del frío, ya a fines del siglo XIX y comienzos del XX, deducido de observaciones de subidas de temperaturas, retrocesos de hielos, descongelación de suelos, decrecimiento del período de helada de los ríos, incremento de la corriente cálida marina, prolongación de la estancia de las aves migratorias, usw..

Los retrocesos de los hielos subpolares no han sido detectados únicamente ahora. En la zona boreal se habló de un “recalentamiento del Ártico” ya a fines del siglo XIX

Heute, con las preocupaciones derivadas de una mayor conciencia del cambio climático, este tipo de datos ha adquirido más relieve, tanto en su evolución a lo largo de milenios como en su seguimiento actual. Also, saltan hasta los periódicos, BEISPIELSWEISE, informaciones surgidas de imágenes de la NASA que muestran la transformación durante décadas de las superficies de aguas marinas heladas polares: en el Ártico se observaba en 2012 que la extensión de la capa helada oceánica había alcanzado su mínimo desde 1979. Aber, simultáneamente se comprobaba que la extensión total de hielo marino alrededor de la Antártida se había expandido desde 1978 a 2010. Se hablaba entonces de dos geografías opuestas, una, Norden, de “hielo atrapado” entre continentes, hielo cada vez más restringido en su gran lago interior, y otra de “hielo abierto pericontinental”, casi como un círculo adherido alrededor de la ANTARKTIS que late dos veces al año, con fácil expansión en la estación invernal hacia los océanos australes y que se retrae y adelgaza en los veranos.

El hielo ártico marino muestra hoy pérdidas reales claramente significativas, reduciendo su superficie y abriéndose en mayor número y extensión de canales internos

In Summe, el hielo ártico marino muestra hoy pérdidas reales claramente llamativas y significativas, reduciendo su superficie y abriéndose en mayor número y extensión de canales internos. Dadurch, algunos navegantes, herederos de quienes desde hace siglos persiguieron las rutas marinas de los pasos del Noroeste -junto a la costa septentrional norteamericana- y del Nordeste -por los mares litorales de Eurasia-, han vuelto a las viejas iniciativas de comunicación interoceánica mediante proyectos de una completa circunvalación polar en barco por rutas casi impracticables hasta ahora.

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