Tierra de Brujas, de Maria Ferreira. Editado en la colección editorial Viajes al Pasado
El mundo de equipaje. El primer libro de Ediciones ViajesalpasadoEl Maconde Africano de Javier Brandoli. Un libro de Ediciones Viajesalpasado

Dominica: el manantial de los kalinago

Po: Javier Brandoli (tekst i fotografije)
a
Dominica fue toda esa naturaleza desbocada en una montaña hecha isla. Los españoles la ignoraron en sus primeros viajes por su orografía complicada. Los franceses e ingleses, que la colonizaron, la apreciaron por sus manantiales. El bíblico edén debe ser algo muy parecido a aquellas laderas verdes, con cascadas violentas, entre las que crecen flores extrañas de colores inciertos. El mundo puede ser distinto, Dominica lo es.
  • Facebook
  • LinkedIn
  • Twitter
  • Meneame
  • Share
 
 
 
 

Terremoto de Oaxaca: ayudas y robos tras la castátrofe
Po: Javier Brandoli (tekst i fotografije)

Señora-historia-principal.-Familias-en-la-calle
¿Qué tipo de ser humano hay que ser para robar lo que queda de unos escombros? ¿Para adueñarse de la ayuda que entregan millones de personas generosamente? También hay de los otros. Muchos más. Mucha más gente dispuesta a ayudar, a dar la mitad de lo que tenga aunque sea muy poco. Todo eso se veía en Juchitán. Lo muy bueno y lo muy malo. Todo eso es capaz de hacer el hombre.
  • Facebook
  • LinkedIn
  • Twitter
  • Meneame
  • Share
 

Los periodistas carroñeros y el mundo edulcorado
Po: Javier Brandoli

Unknown
Imaginen una foto igual en Las Ramblas de Barcelona. Un niño que lleva a otro niño en brazos, muerto, mientras su hermana llora a su lado. ¿La publicamos? Y ahora pensemos en otras fotos. ¿Aylan? Un niño muerto en una playa. Un bebé, prije. Dura también. ¿Había refugiados ahogándose en el Mediterráneo antes de él?
  • Facebook
  • LinkedIn
  • Twitter
  • Meneame
  • Share
 

Antigua y Barbuda: una semana en la isla de M
Po: Javier Brandoli (tekst i fotografije)

IMG_8113
En la puerta del aeropuerto de Antigua y Barbuda nos espera M. Se me olvidó su nombre, así que la llamaré M. Esta vez no fue mi culpa, M hablaba poco, lo justo, no hubiera sido fácil recordarla aunque hubiéramos pasado juntos seis años. M era una mujer de mediana edad, arisca, que economizaba sus palabras y sus gestos. Ahora que lo recuerdo, no estoy seguro de que M me dijera su nombre. Afinando algo más la memoria, no estoy seguro de que M dijera algo.
  • Facebook
  • LinkedIn
  • Twitter
  • Meneame
  • Share
 

Najnoviji Tweets

RT @ Viajespasado: La India cuando se visita por primera vez se descubre con las fosas nasales. Se están creando ciudades insostenibles que…

Ricardo Coarasa Ricardo Coarasa