Século de Montanhismo (X): Terray, ele alpinista que sonhava ser pastor

Para: Sebastián Álvaro (texto e fotos)

El mismo año que Bonatti se retiró del alpinismo extremo, el mundo de la montaña sufrió otra gran pérdida. Lionel Terray era quizás el mejor representante de aquella gran generación de alpinistas franceses. Ele fazia parte da expedição ao Annapurna, onde desempenhou um papel fundamental tanto no triunfo eo recuo dramático subseqüente.

Fue un hombre polivalente que sabía conjugar todas las disciplinas montañeras, pues igual escalaba una pared de hielo como una de roca, realizaba una expedición, filmaba o descendía en esquís. Recorrió buena parte del mundo llevando a cabo escaladas, filmaciones y aventuras. La elección de todas las montañas en las que puso los ojos nos hablan de su enorme alma de alpinista atrevido y comprometido: la cara norte del Eiger, la Walker, o Fitz Roy, o Makalu, el Chacraraju o el Jannu, entre outras.

Terray era quizás el mejor representante de aquella gran generación de alpinistas franceses

Su rico legado incluye una película de montaña imprescindible “Les Etoiles du Midi” , realizada por Marcel Ichac, y uno de los mejores libros de memorias de un montañero “Los Conquistadores de lo Inútil”. En la última página, Terray hace una seria reflexión sobre la evolución del alpinismo y vaticina el inexorable paso del tiempo: “Hoy mi voluntad ha dejado de ser tan inflexible como había sido en otros tiempos, y los límites de mi valentía no llegan tan lejos” Aunque para otros, afirma con sentido profético, “el alpinismo está todavía muy lejos de encontrar sus límites”.

Para él, no entanto, "Los Alpes se convertirán para mi en picos mucho más terribles de lo que fueron en mi juventud. Si en realidad no hay ninguna roca, ningún serac, ninguna grieta que me esté esperando en algún lugar del mundo para detener mi carrera, llegará un día en el que, velho e cansado, encontrar a paz entre os animais e flores. El círculo quedará cerrado, y por fin seré el simple pastor que añoraba ser en mis sueños de niño”. Terray no pudo cumplir sus sueños de ser pastor, porque fallecería ese mismo año de 1965 en un accidente de escalada en el Vercors.

“Virá um dia em que, velho e cansado, encontrar a paz entre os animais e flores. Por fin seré el simple pastor que añoraba ser en mis sueños de niño”, escreveu

Como había predicho Terray el alpinismo estaba muy lejos de encontrar sus límites. A finales de los sesenta y principios de los 70 las técnicas de escalada en roca del Yosemite se trasladan a Europa, revolucionando la escalada en roca y poco más tarde la escalada de grandes paredes en otros macizos montañosos. La influencia del alpinismo norteamericano en el Yosemite llegará a ser enorme, con tipos como Royal Robbins, (el escalador de roca norteamericano que con más talento desarrolló las técnicas de big wall en Yosemite y en los Alpes) John Harlin, o Jim Bridwell, entre una enorme cantidad que vienen a Europa y alpinistas y escaladores europeos que van al Yosemite, produciéndose una corriente de doble intercambio deportivo y cultural.

Los aportes e innovaciones de material serán constantes. E 1966 los americanos Tom Frost e Yvon Chouinard inventan los crampones rígidos para escaladas en hielo de sectores más verticales. Gracias a esos nuevos materiales y una nueva mentalidad, se acometen escaladas en hielo que van a marcar un antes y un después en este tipo de escaladas. Este nuevo concepto lo pueden simbolizar rutas como la del corredor norte de los Dru, realizada por Walter Cecchinel e Claude Jager ou o Supercouloir de Tacul, escalado en 1975 por Patrick Gabarrou e Jean Marc Boivin. Pero también llegarán nuevas clavijas, fisureros y empotradores, y los revolucionarios friends.

Como vaticinó Eric Shipton, tras la conquista del Everest, “ahora puede comenzar el alpinismo”. Y en verdad comenzó

A medida que las grandes naciones consiguen “sus” montañas, la época de los patrocinios nacionales en el Himalaia se acaba. Em geral, con excepciones como el K2, estas primeras ascensiones eran técnicamente sencillas pues se trataba de alcanzar las cimas más altas del planeta, como antes había ocurrido en los Alpes, por las rutas más sencillas y sin reparar en medios. Embora, claramente, hubo ya en estos primeras ascensiones expediciones muy ligeras y con pocos alpinistas.

Pero tras este impulso pionero comenzaría una progresión lógica que seguiría la misma evolución que en los Alpes. A partir de entonces se trataría de escalar las paredes más verticales e inaccesibles, por las rutas más difíciles, con el mejor estilo. Como vaticinó Eric Shipton, tras la conquista del Evereste, “ahora puede comenzar el alpinismo” Y en verdad comenzó. Si la época de las primeras ascensiones va desde 1950 um 1964, la de acometer grandes paredes en el Himalaya durará unos diez años.

Serían los británicos, em 1970, los primeros en abrir una ruta “imposible” en la peligrosa cara sur del Annapurna

Y serían los británicos, em 1970, los primeros en abrir una ruta “imposible” en la peligrosa cara sur del Annapurna. La expedición la dirigía Chris Bonington que, a partir de entonces, se convertiría no sólo en el mejor jefe de expediciones que haya habido sino en el mayor impulsor de la evolución alpina en el Himalaya.

También en 1970, el italiano Reinhold Messner, formando parte de una expedición dirigida por el doctor Herrligkoffer, escalaría la vertiginosa pared del Rupal del Nanga Parbat, una de las más grandes del Himalaya, aunque perdiendo a su hermano Günther, y parte de sus pies, en un desesperado descenso al límite de las posibilidades del ser humano. Cuando logró recuperarse, tanto física como psicológicamente, comenzaría la imparable carrera que le llevaría a convertirse en el alpinista más grande de la era moderna…

Para Bonington, “la sur del Annapurna y la suroeste del Everest fueron primeras ascensiones a paredes vírgenes del Himalaya que hicieron posible lo imposible

La mejor escalada de 1971, que demuestra el gran salto que se está produciendo en el Himalaya, sería realizada por un equipo francés liderado por Yannick Seigneur e Robert Paragot. El equipo francés conseguiría escalar el pilar oeste del Makalu, posiblemente la ruta más elegante abierta en una montaña de ocho mil metros. Es un soberbio arbotante de granito que, como una flecha, sostiene la cima de la quinta montaña más elevada del planeta. Una escalada que es el fiel reflejo del pensamiento de aquellos grandes alpinistas, que aúna la ética y la estética -que Walter Bonatti siempre consideró como los dos pilares fundamentales del alpinismo- y también la idea de Alfred Mummery que siempre consideró que el verdadero alpinista es el que abre nuevas rutas. Rutas difíciles y comprometidas.

A partir de ese momento la evolución se acelera. Y los británicos, como anteriormente, jugarán un papel estelar. Cinco años más tarde, cerrando un ciclo, Bonington dirigiría la gran expedición pesada que logra escalar por primera vez la cara sudoeste del Everest. Más tarde declaró: “En definitiva la sur del Annapurna y la suroeste del Everest fueron primeras ascensiones a paredes vírgenes del Himalaya que hicieron “posible lo imposible” y demuestran que una expedición bien estructurada con suficientes recursos puede escalar casi cualquier cosa. Pero muy pronto, ese mismo año, Reinhold Messner y Peter Habeler abrieron una nueva vía en el Gasherbrum I en estilo alpino y con ello nuevas posibilidades para el alpinismo. Significó el comienzo de una nueva era” .

Boardman y Tasker desaparecerían cuando estaban tratando de escalar la arista nordeste del Everest sin botellas de oxígeno y en estilo alpino

Sus compañeros Peter Boardman e Joe Tasker, ya aventuran los nuevos tiempos al acometer una escalada muy difícil en el Changabang em 1976, y tres años después, ao lado de Doug Scott, una nueva ruta en el Kangchenjunga. Pero en 1982 desaparecerían cuando estaban tratando de escalar la arista nordeste del Everest sin botellas de oxígeno y en estilo alpino. Contudo, ese mismo año, sus compatriotas Alex MacIntyre, Doug Scott y Roger Baxter-Jones también abrieron la cara sur del Shisha Pangma, quizás la única de estas paredes que se ha terminado convirtiendo, por enquanto, en una clásica. E 1984 dos españoles, Enric Lucas e Nil Bohigas, se incorporan a esta nueva y comprometida tendencia, abriendo una nueva ruta en la formidable muralla de la cara sur del Annapurna.

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