Londres: en la cueva de Churchill

Por: Eduardo de Winter
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el viaje

Londres es una ciudad que por su historia te permite realizar múltiples “viajes al pasado”. Es común encontrar placas conmemorativas, estatuas que homenajean a un célebre o indicaciones de ilustres que habitaron algún edificio. En mi agenda llevaba marcados varios imprescindibles a visitar relacionados con la Segunda Guerra Mundial. Se trata de un momento de nuestro ayer que siempre me ha causado fascinación, ya que su desenlace marca aún hoy la manera en que vivimos. Comenzamos a recorrer Whitehall, una larga avenida que une Trafalgar Square con el Parlamento y el inevitable Big Ben.

Whitehall rezuma historia, sus clásicos edificios te invitan a imaginar tiempos pretértios, cuando el futuro de millones de personas se decidía entre las paredes del Foreign Office y los visitantes de Downing Street informaban al Primer Ministro sobre los cazas abatidos durante los días de la Batalla de Inglaterra o los planes del Día D. Poco antes de llegar a un monumento que honra la memoria de los caídos durante la Primera Guerra Mundial nos encontramos junto a otro que homenajea la labor de las mujeres durante la segunda contienda bélica que oscureció al mundo. El esfuerzo bélico del país precisó que muchas mujeres inglesas trabajasen en las fábricas ante la necesidad de mano de obra. Otras realizaron tareas vitales en el ejército, demostrando un valor y determinación que les mereció en 2005 un reconocimiento especial a través de este tributo.

Lo cierto es que gran parte de la guerra la pasó Winston Churchill, a la sazón primer ministro británico, no en el 10 de Downing Street sino en las Cabinet War Rooms. En una calle adyacente a Whitehall, lindando con St James Park, se encuentra la entrada a un auténtico viaje en el tiempo. Adquirimos la entrada y descendimos. Las Cabinet War Rooms comenzaron a construirse en junio de 1938, transformando unos antiguos almacenes subterráneos a 10 metros de profundidad en un búnker contra bombardeos. En la visita pueden verse las instalaciones tal cual quedaron tras el fin de la guerra en junio de 1945. Algunas zonas que pueden visitarse son las estancias de los Churchill, las salas de mando o las centralitas. Se muestran mapas en los que se indicaban los avances y las ofensivas, o puede verse el teléfono que servía de línea directa con el presidente norteamericano. En mi memoria permanece el sentido de sobriedad y lo espartano de las instalaciones. Estas cobraron especial importancia durante el Blitz, el bombardeo diario a que fue sometida Londres por parte de la Luftwaffe alemana durante 1940 y 1941, causando más de 43.000 muertes.

Los siguientes días se convirtieron en agotadoras jornadas de madrugar y emprender ruta. Al volver mentalmente a los momentos vividos me sorprende el ansia por devorar visitas, tachar monumentos de nuestra lista y fotografiarlo todo sin detener el paso. Me veo encabezando la marcha guía en mano a paso marcial mientras mi hermano bromeaba susurrando a mi esposa: “Cuidado que el sabueso ha husmeado una pista”. Como turista novato no vivía el momento ni el lugar y aún menos las sensaciones. Mi ritmo lo marcaban las agujas del reloj mientras me obsesionaba pensar que el tiempo de regresar se acercaba y aún quedaba tanto por ver…

Aquel vendedor de rostro bonachón y conversación amena, mientras sus ojos se humedecían por los recuerdos, me contó que él fue uno de esos niños

Entre tanto llegó la mañana del sábado y nos dirigimos con el resto de la muchedumbre a Notting Hill y su célebre mercado de Portobelllo. Entre antigüedades y novedades con un toque retro puede uno encontrar todo tipo de recuerdos y artilugios. En una de las galerías me gustó un puesto donde un hombre de edad vendía reproducciones de fotos antiguas. Comencé a rebuscar las del Londres en guerra y noté como al vendedor le llamaba la atención mi selección. Charlamos sobre historia, dictadores, literatura y finalmente señaló una de las fotos. En ella se mostraba a un grupo de niños de mirada triste; eran los niños evacuados de Londres hacia el norte del país a fin de alejarlos de los bombardeos. Se los alejaba también de sus familias. Muchos de ellos perdieron a sus padres y los más pequeños regresaron sin tener apenas recuerdos de sus progenitores. Aquel vendedor de rostro bonachón y conversación amena, mientras sus ojos se humedecían por los recuerdos, me contó que él fue uno de esos niños. Y quien hasta entonces hablaba sin cesar, dejó de hacerlo y me sonrió forzado, como si de esa forma cerrase una puerta en su interior que impedía que ciertas vivencias volvieran y lo torturaran.

Desde aquel primer viaje he vuelto a Londres una docena de veces, enamorado sin remedio de ella. Como decía Samuel Johnson, “cuando un hombre está cansado de Londres está cansado de la vida, pues Londres tiene todo lo que la vida puede brindar”. Quizás sean sus museos o tal vez sus musicales. Para unos será el ir y venir de gentes de lugares distantes o el caminar mientras a tus oídos llegan sonidos de lenguas diversas. Para otros serán los aromas y colores de sus animados mercados. Pero mi pasión por Londres nace por ser una ciudad que vive el presente, luchando por el futuro pero sin olvidar su pasado. Es una ciudad que te permite rememorar su historia, otorgando motivo a nuestro viaje y recordándonos por que preferimos los “viajes al pasado”. Y es que, ¿cómo construir el mañana sin conocer el camino que nos trajo hasta hoy?

PD: Sirva de homenaje a quienes me descubrieron Londres y aguantaron al turista sabueso: mi hermano y mi mujer.

Eduardo De Winter
www.blog.infoviajero.es
info@infoviajero.es.

el camino
Personalmente siempre he viajado a Londres en aerolíneas de low cost como Ryanair o Easyjet. Ambas vuelan al aeropuerto de Stansted. Para ir de Stansted al centro de Londres disponemos de tren y autobús. Os dejo mas información sobre como ir de Stansted al centro en http://blog.infoviajero.es/londres/de-stansted-a-londres/
Si viajamos al aeropuerto de Heathrow podemos coger directamente el metro.

una cabezada
Londres es una ciudad tremendamente cara y el alojamiento no es una excepción. Suelo alojarme en el barrio de Hammersmith, ubicado en zona 2 del metro y bien comunicado. Concretamente en el Hotel 65 (www.hotel65.com) que en España sería una pensión mas bien, pero es económico e incluye el desayuno. Una opción muy barata son los hoteles Easyhotel del grupo low cost Easy (www.easyhotel.com). Las habitaciones son limpias y funcionales pero tamaño tipo zulo, por lo que os recomiendo al menos escojer una con ventana.

a mesa puesta
En Whitehall, cerca de Trafalgar Square y Downing Street se encuentra el pub The Lord Moon of the Mall. Los relación calidad-precio es de lo mejor de las zonas turísticas de Londres y la ubicación fantástica. Las mesas en la zona de biblioteca son mis favoritas. Muy destacables los desayunos.

muy recomendable

Una visita imprescindible para temas de la Segunda Guerra Mundial es el Imperial War Museum en Lambeth Roas. La exposición sobre el holocausto es para hacerla con tiempo e invita a una profunda reflexión. Otro monumento interesante lo encontramos frente a la Catedral de St Paul y está dedicado a los bomberos fallecidos durante el Blitz. Green Park como curiosidad, que se ubica frente al Palacio de Buckingham fue utilizado durante la contienda como huerto para poder abastecer a la población al menos de su racionamiento.

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Comentarios (1)

  • Carlos Hdez.

    |

    Coincido con usted en la magia de Portobello, es uno de mis sitios favoritos para perderme. Se pasan las horas sin sentir..

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