Los cuatro animales que hay que ver en la Patagonia

Por: Gerardo Bartolomé (texto y fotos)
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¡Que difícil es seleccionar sólo cuatro animales de la Patagonia! Para poder hacerlo, me basé en una serie de criterios:

1.Dividí la región en sus tres hábitats muy diferenciados: Patagonia andina, central (estepa) y costera. Cada una de estas áreas debe tener al menos un representante.

2.Debe tratarse de animales que efectivamente el viajero tenga probabilidades de ver. Digo esto porque hay muchos (especialmente pájaros) que son muy atractivos pero extremamente difíciles de encontrar.

3.Del contacto con turistas y lectores de VaP obtuve qué animales son los que quieren ver cuando se viaja a esta región de Sudamérica. Es decir, que sean íconos de la Patagonia.

4.Son atractivos no sólo por su belleza sino también por su interesante comportamiento.

Con estos principios rectores, y sin orden de prelación establecido, seleccioné estos cuatro animales patagónicos como los más atractivos:

Ballena Franca Austral

Casi 2.000 ballenas se concentran todos los años de mayo a noviembre en las aguas patagónicas cercanas a la Península Valdés. Turistas de todo el mundo acuden a la ciudad de Puerto Madryn para, desde allí, moverse al pueblito de Punta Pirámide y embarcarse en lanchas y avistar estos enormes mamíferos marinos. Saltos, soplidos, chapoteos, de todo hacen las ballenas tan cerca de los viajeros. Es imposible no sacar fotos inolvidables. He avistado ballenas en varias partes del mundo, pero en ningún lugar la experiencia es tan impactante como en la Patagonia.

Pingüinos

En el verano patagónico cientos de miles de pingüinos se agolpan en las playas para procrear y criar a sus polluelos. Salvo en la isla Pingüino de Puerto Deseado, donde vive el pingüino de penacho amarillo, en la costa Atlántica sólo se encuentra la especie magallánica, mientras que sobre el Pacífico también hay colonias del pingüino de Humboldt. Ocasionalmente aparece algún pingüino rey o papúa, extraviados de sus pingüineras de las islas atlánticas (especialmente de Malvinas). Punta Tombo, al sur de Puerto Madryn, es el lugar típico de avistaje, pero hay muchos otros sitios al alcance del viajero.

Cóndor

No es difícil ver un cóndor sobrevolando el terreno sin mover sus alas en la Patagonia andina. A gran altura, aprovechan las corrientes ascendentes para retomar altitud y continuar planeando en círculos a la búsqueda de carroña. Su vuelo es majestuoso y uno se puede pasar horas mirándolos. Como dije antes, no es difícil verlos, lo difícil es verlos de cerca. Anidan en las alturas, desde donde se dejan caer para tomar velocidad y levantar el vuelo. Un dato para entendidos: si bien al cóndor se lo ve negro desde abajo, la parte superior de sus alas son blancas, por eso siempre que aviste uno espere algún giro en su vuelo para poder apreciarlas. Otros datos característicos son la “bufanda” blanca alrededor de su cuello y las largas plumas de la punta de sus alas.

Guanaco

Si bien al guanaco se lo encuentra en casi toda la región patagónica, su verdadero reino es la estepa central. En rebaños de diez a veinte se los puede ver a distancia, pero cuando un vehículo se les acerca se alejan al galope sin que ningún alambrado pueda retenerlos. Algunos pocos se acostumbraron a la presencia humana, pero es su natural recelo el que los mantuvo con vida durante milenios, ya que la llegada del humano a la región, hace unos 10.000 años, exterminó a la mayoría de los grandes mamíferos, siendo el guanaco el único sobreviviente. Las milenarias pinturas de la Cueva de las Manos dan cuenta de lo importante que era este animal para la supervivencia de las tribus de la región, quienes sin caballos ni armas de largo alcance, debían extremar sus estrategias para poder cazarlos. Cuentan los primeros viajeros occidentales que era común verlos en manadas de hasta 500. Hoy eso ya no se ve, pues las ovejas les han corrido de parte de su hábitat. Sin embargo, todavía viven en grandes números y su población es estable. Para entendidos: el relincho del macho dominante del grupo se puede escuchar cuando algún peligro acecha a la manada. El macho se queda a enfrentar el desafío dando tiempo al resto a escapar.

Hay muchos animales más para ver en la Patagonia, pero estos cuatro deben estar en la lista de todo viajero.

Contacto@GerardoBartolome.com
Gerardo Bartolomé es viajero y escritor. Para conocer más de él y su trabajo ingrese a www.GerardoBartolome.com

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