Pastores Nenets, los últimos nómadas de Siberia

Por: Juan Ramón Morales (texto y fotos)
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Continuamos esperando…..

Tras 3 días envueltos en un velo de nieve y viento que impide el despegue de los helicópteros que nos transportarán más allá del Obi; no queda más que esperar. Tres días en la frontera de un mundo uniforme y sin detalles, más allá del cual la inmensidad de Siberia se despliega hasta las costas del Pacífico a más de 10000 kilómetros de este perdido aeropuerto.

De repente un aviso; miradas nerviosas del oficial de enlace del aeropuerto , llamadas en un ruso distorsionado por el cansancio y, tras varias carreras y varios tropezones por el hielo de la pista, nos elevamos sobre la tundra que, poco a poco, se va despejando a nuestros pies. Un paisaje blanco, infinito, cuajado de manchas oscuras de deshielo, donde los lagos helados y los bosquecillos, que como pequeñas motas rodean las orillas del Obi, se apelotonan hacia la desembocadura del enorme rio, hacia el Océano Ártico. Y allá abajo, como un enjambre desordenado que se aglutina y se rompe elásticamente sin ningún orden, renos, renos y más renos; las manadas de los Nenets.

Los pastores de renos Nenets, uno de los grupos nómadas siberianos que mejor ha sabido mantener su cultura y forma de vida a lo largo del período soviético, se desplazan con sus rebaños a lo largo de la península de Yamal, junto a los Urales. Con la llegada del Gran Invierno mueven los rebaños, algunos de más de 10000 cabezas, más allá de las zonas de tundra al norte del Obi, hacia los bosques de coníferas del sur.

En las orillas la tensión se respira; una imagen similar a la de los ñúes en las orillas del Mara africano

Según nos aproximamos a Yamal, uno de los momentos álgidos de la migración esta ocurriendo bajo nosotros. El momento de cruzar el cauce helado del Obi es para los pastores toda una lotería. Una mala elección de fecha y el hielo podría ceder, engullendo o hiriendo gravemente a los animales. En las orillas la tensión se respira; una imagen similar a la de los ñúes en las orillas del Mara africano.

El helicóptero aterriza en el páramo helado, una interminable extensión blanca que se pierde en la lejanía hasta una franja de azul más oscuro que el cielo, en el horizonte, que delata las aguas abiertas del Mar de Barents. Frente a nosotros se levantan cinco “chums”, idénticos a los teepees de los indios americanos, en una escena tan irreal como surrealista, ya que el primer ser vivo que sale de las tiendas es….un reno. No podía ser de otro modo….. Poco a poco los verdaderos habitantes de los chums se acercan, como si fuera lo más normal del mundo, a saludarnos. Vestidos con pieles, son los miembros de la Brigada 39, de la familia Seroteta, a cargo de 4000 cabezas y con 2000 km a sus espaldas en los últimos 3 meses.

El interior de un chum es un ejemplo claro del tipo de vida de los Nenets. Nada sobra en la tienda de pelo de reno articulada alrededor de una estufa, antaño una hoguera, donde, entre susurros, el espíritu protector de la familia se agazapa junto al fuego. Pequeños vasos de vodka circulan alrededor de este eje cósmico, siempre servidos por el cabeza de familia que nos observa con curiosidad y simpatía preguntándose que hacemos aquí y donde están nuestros rebaños. Una pregunta que nos repetirán varias veces durante los cuatro o cinco días que compartimos con ellos. Moviéndonos a través de la tundra pelada en busca de líquenes y madera y esperando que el tiempo no cambie y las lluvias o heladas tardías de primavera congelen el suelo, impidiendo a los animales escarbar las capas de nieve dura y encontrar su alimento.

Y así, tras varios días, nuestro traductor nos comenta que debemos partir. Ralentizamos a la brigada y el tiempo esta a punto de cambiar.

Mientras el helicóptero que nos llevará de regreso se acerca, en un mar de renos, los pastores desmontan los chums y parten sin despedirse. La palabra “adiós” no tiene sentido para ellos, así como “gracias”. En este mundo duro e inclemente nada se pide, todo es de todos y nos hay despedidas pues la seguridad del reencuentro es general para todos.

Y así, según gana altura el helicóptero, la masa de animales de los Nenets se desdibuja hasta formar una mancha irregular y confundirse contra el fondo del horizonte, como si este tiempo pasado no hubiera sido nada más que un sueño.

http://www.elandexpediciones.es/

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Comentarios (5)

  • sandra

    |

    Vaya lujo de reportaje! Enhorabuena Juan Ramón

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  • gerard

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    Que pasada de post!!!! Da gusto leer cosas asi. Felicidades blogeros

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  • arcadi

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    Hola Juan Ramon,soy Arcadi del Lleida extrem, estamos interesados en la proxima primavera seguir unos cuantos dias a los nenets en su desplazamiento con los renos en su migración hacia el norte. Encontramos muy poca información, fecha (creo que es en abril), hasta que aeropuerto volar, (Nadym, Salehard), como contactar con alguien que nos lleve y recoja de la zona de los nenets (he leído que tu fuiste en helicotero) como encontrar alguien que nos introduzca en las tribus, etc, etc.
    Un saludo y felicidades por tus reportajes.

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  • Juanra

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    Hola Arcadi.
    Vuelas a Salekhard. Mandame un mail a umbarak2gmail.com y te doy mas detalles. Un saludo

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