El frío siempre me ha resultado elegante, sin el canto de los pájaros ni el murmullo de las selvas. El frío no suele decir nada. Tiene algo de hipnótico ese azul del hielo, la bruma en los amaneceres, la nieve. He escogido siete paisajes blancos, siete rincones apartados donde al menos yo me sentí tan al margen que pensé que me iba a salir del mapa.
"El viajero siempre se va de allí más pequeño, más callado, porque los glaciares son por definición inmensos y silenciosos. Impone su dimensión colosal y si les da por partirse, su solo estruendo queda grabado en la memoria como un crujido de siglos imposible de olvidar."
“Parque natural” es un concepto inventado por el hombre para definir algunas de las maravillas del mundo. El término “parque” hace más accesible lo salvaje, lo humaniza, pero lo cierto es que en estos siete “parques” el viajero se siente pequeño o abrumado o ambas cosas.
Perito Moreno, Torres del Paine y Bariloche, los tres lugares de la Patagonia que nadie que viaje hasta esta bellísima región austral se puede perder. Por Gerardo Bartolomé
En el año 2003, junto con mi mujer, paramos tres días en la Hostería Puerto Blest, un brazo del Lago Nahuel Huapi que se interna en las montañas hasta casi alcanzar el límite con Chile. El barco nos hizo pasar junto a una isla en la que se encuentra enterrado un personaje muy querido para la Argentina: el Perito Moreno. Todavía hoy es costumbre de las embarcaciones hacer sonar tres veces la bocina a modo de saludo.
En la mañana del 30 de abril de 1902 Moreno convenció a Holdich para ir a la escuelita del valle. Cuando el argentino y el inglés llegaron, los chicos cantaron el himno argentino. Holdich, entre intrigado y emocionado, preguntó en voz alta si preferían ser de Argentina o de Chile. Todos respondieron al unísono “¡Argentina!”, aunque con un marcado acento extranjero.
Queríamos pasar unas vacaciones de invierno de tranquilidad y confort y para ello habíamos elegido un pequeño hotel con todas las comodidades en un sitio muy especial, Bahía Manzano. (...) Que distinta esta experiencia de todo lo que vivió el Perito Moreno cuando, explorando la zona, se convirtió en invitado forzoso del Cacique Sayhueque, unos 130 años atrás.
El naturalista y su ayudante siguieron excavando, buscando lo que creían poder hallar. La cueva era grande y habían pasado varios días cavando en varios lugares. Cuando estaban a punto de darse por vencidos la pala desenterró un cuero con su pelaje intacto. “¡Es la piel de un milodón!”, exclamó entusiasmado el naturalista al examinarla.
La camioneta avanzaba lentamente por el camino pero cada vez había más nieve. Ya llegaba hasta la mitad de las ruedas. Mi mujer, con el GPS, me decía que todavía faltaba subir 300 metros para alcanzar la cima del paso (el puerto, como le dicen en España). “Trescientos metros es mucho” pensé yo.
Estábamos frente al glaciar Perito Moreno, sin duda el glaciar más impactante del mundo. Se trata de una enorme lengua de hielo de dos kilómetros de ancho que baja de los campos de hielo sobre los Andes del sur, cortando el Lago Argentino como lo hubiera soñado Moisés al escapar de Egipto.