Cerca ya del Lago Eduardo cruzamos junto a un gran poblado. Escuchamos cánticos y una multitud de gente dispuesta como en corro. La canción es cada vez más fuerte a medida que nuestra barcaza avanza. A esta distancia ya se puede percibir que las personas van vestidas para la ocasión sin saber de qué ocasión se trata.
(...) La Reina de África, la de verdad, nunca navegó estas aguas. Lo hizo en el este de África. Ése era su cometido patroneada por Charlie Allnut para abastecer los poblados de África oriental a comienzos de la Primera Guerra Mundial (...). Cuando una película ayuda a descubrir un continente.
En un rincón del mundo, en las selvas tropicales que engullen fronteras, sobreviven los últimos gorilas de la tierra. Ir en su búsqueda es una experiencia descomunal, inolvidable. Estamos en Uganda, en el parque nacional de Bwindi, rastreando las huellas de estos grandes primates a los que, nos advierte el ranger de Nkuringo, es mejor no mirar a los ojos para que no se sientan desafiados. Allá vamos.
El encuentro con las míticas Fuentes del Nilo es una experiencia inolvidable para cualquier amante de los viajes. Su agua en calma, las imágentes de pescadores cosiendo sus redes y lanzándolas al horizonte, la bruma de la mañana, el bar de música country, el ruido de la corriente en las zonas de rápidos... el Nilo Blanco allá donde nace.
Hay historias que parecerían sacadas de un guión de cine. Los seguidores de este blog saben que hace unos meses tiré la toalla en el importante, casi crucial, reto de ver a los “big five” en África: elefante, rinoceronte, león, búfalo y leopardo (tómese con ironía el comentario de crucial, aunque mis botes de alegría cuando lo vi eran de ganar la Champions).
La divertida y especial experiencia de un encuentro único con los gorilas de montaña. Un patoso sudafricano consiguió que un momento especial se convirtiera en un enloquecido viaje al medio de la selva. El encuentro con los grandes primates me dejó un recuerdo imborrable.
Ricardo Coarasa. Kibale Forest (Uganda)
Lanzan desde los ficus frutos como proyectiles sobre nuestras cabezas, huyen sigilosamente de nuestras pisadas, gritan como si los estuviesen degollando, violentando el silencio de la selva, y cuando el encuentro es inevitable, nos rodean estratégicamente. Son más fuertes que nosotros, pero no lo saben y, como nos ven más corpulentos, nos temen. Seguir la pista a los chimpancés salvajes de la selva de Kibale, en Uganda, es una experiencia excitante. Tan impactante como mirarles al fin cara a cara y descubrir en sus ojos la mirada del hombre cansado.
Ricardo Coarasa- Jinja (Uganda)
Los lugareños señalan este lugar como el punto exacto en el que el Nilo comienza su viaje de 6.500 km hasta su desembocadura en Egipto. Cuando el explorador Speke dio con las míticas fuentes en 1862, aquí se encontraban las cataratas de Ripon (anegadas tras la construcción de una presa). Las aguas del río borbotean ahora en ese mismo sitio, como si las cataratas quisieran asomarse a la superficie tímidamente. El Nilo es aquí un remanso de aguas tranquilas que se puede navegar en barca por unos pocos dólares. La panorámica está tomada desde el mismo islote que dibujó Speke junto a Ripon Falls.
Hay algunas historias del final de mi viaje por Uganda que no deben quedar en el olvido. Las malas conexiones impidieron, como yo quería, que blog y viaje fueran de la mano. Ahora, desde las nevadas montañas de Suiza (¡¡¡qué cambio!!!), comienzo a explicar el final de lo que para mi ha sido una fascinante aventura.
viajesalpasado.com
Ricardo Coarasa. Bwindi (Uganda)
En el parque ugandés de Bwindi, a un paso de la frontera con el Congo y Ruanda, sobreviven los últimos gorilas de montaña de la tierra. Éste es uno de los tres espaldas plateadas (silver back) del grupo de Nkuringo. Con suerte y la pericia del ranger, en una hora de caminata barranco abajo se puede dar con ellos (aunque no es raro que el encuentro se demore tres o cuatro horas) . Abrirse camino a machetazos para lograr inmiscuirte unos minutos en su hábitat, ante su indiferente consentimiento, es una vivencia difícil de olvidar. Las imágenes hablan por sí solas. Tú te quedas sin aliento a escasos metros de unos primates tan descomunales mientras ellos se limitan a comer hojas tiernas. Como si a nosotros nos sorprendieran unos alienígenas en un Burger King...
La selva de Kibale esconde uno de los últimos reductos de los chimpancés salvajes. Seguirlos entre la espesa vegetación tropical es una experiencia inolvidable. Sus gritos, sus saltos entre las ramas y su comportamiento casi humano hacen de este lugar algo mágico.
Tocar el Nilo es una experiencia especial para el viajero. Su salto salvaje en Murchison Falls; su calma milenaria frente al Paraa Safari Lodge. Uganda es un país de paisaje verde, caminos de tierra rojiza, cielos de nubes densas. Un fascinante lugar.