Afrika: en las últimas cosas

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Las últimas cosas se cuentan de memoria, sin los dedos. Pass, pasan de largo y se van lejos. Así llevo mis dos últimos meses de vida, viendo pasar cosas, haciendo cosas, disfrutando y aborreciendo cosas, que las veo marchar mientras pienso “esta ya no va a volver”. Todo pasa muy deprisa porque en las últimas cosas ya no hay esperas, ya nade se detiene, ya todo se acaba sin remedio.

Me voy de África tras más de cuatro años y medio de vida en este continente. Dentro de unos días, casi horas, dejaré todo lo definitivamente y provisionalmente que son las decisiones del ir y el venir y me iré con mis maletas a un nuevo lugar donde comenzar una nueva vida: Mexiko. Antes pasaré por España, por Italia y por el sudeste asiático, pero todo eso son atajos para llegar hasta mi nueva casa y esa está allí, entre la américa británica, la américa española, el Pacífico y el Caribe. Ya me despedí en alguna ocasión de esta tierra, está aquí escrito, pero entonces el rumbo no era fijo y me iba con las ganas de volver. Ich habe.

Me voy porque quiero probar otras vidas y otros lugares donde inventarlas

No es así ahora, Ich gestehe. Me voy porque quiero probar otras vidas y otros lugares donde inventarlas. La mía y las de los que me rodean. Pero hablar de México no toca ahora porque México no está en mis cuentas, no forma parte de mis últimas cosas, de las que ahora repaso todas las noches antes de la que será mi última noche en esta tierra.

Y en las últimas cosas descubres las extrañas sensaciones que produce despedirse de las rutinas. Te descubres entonces haciendo una foto a una leona y pensando quizá se la última. Pero no será una última como tantas cosas del día a día en un viaje, será la última tras cientos, tras que ese hacerlo formara parte de tu vivir. Y te detienes y piensas por un segundo, ¿sabré vivir sin eso? Duele. Da miedo.

¿Sabré vivir sin eso? Duele. Da miedo

Y luego escribes un artículo de África en el periódico y recapacitas que quizá sea durante algún tiempo, quién sabe cuánto, el último, al menos el último como habitante. Y echas un vistazo a tu twitter y descubres que más del 50% de las cosas que sigues son gentes o instituciones relacionadas con este continente. Y otra vez dudas y algo se te mueve cuando entiendes que ese interés, aunque permanezca que de África no hay cura, irá disminuyendo y pasará con los años de indispensable a prescindible y quién sabe si algún día llegará casi a desaparecer si es que antes no he vuelto.

No te darás cuenta, será poco a poco, que una mañana ya no abra los tres o cuatro periódicos que cada día he abierto desde hace años en esta tierra. Abriré entonces otros que hablarán de otras cosas. “NICHT, no puede ser”, me digo prometiéndome que seguiré aquí aunque ande lejos. “Me interesa y divierte demasidado esta tierra para desaparecer”, me insisto prometiéndome no parar de hablar de ella.

Y luego dejas pequeñas rutinas, que ya no hablan de política ni de grandes enfermedades, sino del vivir, ese que no hace falta reflejar aquí porque es igual en todos los lugares. De eso también te despides pero eso sabes que te espera diferente e igual donde estés. Siempre hay un primer supermercado, un primer autobús y una primera noche con nuevos amigos. Y todas y cada una de ellas, las cosas grandes y las pequeñas, forman parte de un rápido descuento que me ha acompañado en este largo final.

Yo no di nada a esta tierra, a mí me dio todo

Ya queda poco, se cerraron ya algunos bares, dejé atrás algunos lugares y di ciertos abrazos de despedida. Me voy de África en deuda. Siempre lo he pensado y ahora lo corroboro: yo no di nada a esta tierra, a mí me dio todo, hasta presentarme a ella, F. He sido inmensamente feliz, me lo he pasado, perdonen la expresión tan española, “verdammt groß”. De Egipto y Sudán hasta Namibia y Sudáfrica. De norte a sur y de este a oeste fui tachando, que de eso se trata el vivir, alegrías y tristezas en mis cuentas personales. Las hearrumado” Alle, en perfecto desorden, para no olvidarlas nunca. Se van conmigo allí donde yo esté. Mi hermano, un gran tipo que ve con cierta claridad la vida al quitarle el decorado, me dijo en una ocasión algo que nunca olvidé la primera vez que de aquí me marché: “África era tu sueño, era la legítima. Por todos los que no se atreven mantén tu sueño”. Y yo le hice caso, aunque a veces costara un poco, y soñé.

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Kommentare (4)

  • Mayte

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    Vaya cambio Javier, creo que vas a echar mucho de menos a Africa, pero seguro que Mejico te va a encantar!!! suerte!!!!

    FRAGWÜRDIG

  • Nacho

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    Javier, se abre una nueva puerta en tu vida. Esas cosas son emocionantes. Eine Umarmung.

    FRAGWÜRDIG

  • monica

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    De Africa uno nunca se despide del todo, ya lo sabes Javier

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  • Esteban

    |

    Java!!! te he perdido la pista, pasame un mail con tu contacto please!

    FRAGWÜRDIG

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