La leyenda del jaguar de la luz

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La leyenda de los cerros húmedos y lejanos de la selva de Oaxaca asegura que “la mitad es hombre y la mitad animal. No se oye cuando llega. Las tierras del pueblo Lachixila le pertenecen a los nietos del abuelo jaguar”. Cuando la niebla se cierra y el viento no se mece anunciando el fin, todos recuerdan al jaguar de luz, su mensaje y brota una esperanza:

Una noche los dos mejores cazadores de la comarca de Cristo Rey la Selva, en Oaxaca, Meksiko, treparon a dos árboles con sus rifles. Los hermanos Melquiades y Alejandro esperaron pacientemente a que se posara la luna y a que la bestia que había matado a muchos borregos y becerros del poblado se mostrara. De pronto vieron moverse algo y ante ellos apareció el felino asesino envuelto en un halo de luz penetrante. Se quedaron petrificados por su brillo y cuando le apuntaron el animal desapareció. “Le apuntamos a la carne y desapareció. Nos dio mucho miedo y salimos huyendo”, cuentan ellos que ocurrió.

Entonces relataron lo sucedido al consejo de ancianos, les hablaron de que el tigre, como le llaman también en estas tierras al animal, portaba una luz resplandeciente. Los viejos, inquietos ante el relato, revisaron las historias de sus abuelos, esas que cuentan por ejemplo que la comarca la crearon dos hombres que por la noche se subieron a dos jaguares en direcciones opuestas y cuando el gallo cantó se encontraron y petrificaron, y entendieron que aquel animal portaba un mensaje que había que escuchar: “El jaguar pretende decirnos algo, hay que capturarlo sin matarlo”, decidieron los sabios. “La gente grande dijo que si la tierra lo hace, algo quiere la tierra”, recuerdan los jóvenes que ordenaron los ancianos.

El jaguar pretende decirnos algo, hay que capturarlo sin matarlo

Se decidió montar una trampa con un borrego. Pasaron varias noches hasta que el jaguar de luz entró en la jaula. Tada, el felino fue cargado a hombros por las estrechas veredas de un monte en desordenado parto perenne y fue entregado a las autoridades medioambientales para evitar que fuera ejecutado. Su selva le fue arrancada en vez de su piel.

El felino fue llevado al Yaguar Xoo donde durante un proceso que duró 14 meses se intentó que no perdiera sus instintos salvajes. Postoji, el jaguar vivió con triste indiferencia como los artistas de Oaxaca donaban obras para una subasta que debía indemnizar a los moradores de la comarca por sus daños provocados. La subasta contó con el apoyo de todos mientras el “tigre” permanecía desterrado.

Pero los viejos de la aldea, meses despues, volvieron a reunirse y recordaron aquel mensaje de aquel jaguar de luz. Debatieron y entendieron que el monte no estaba hecho para los aprovechamientos del ganado que les habían vendido los tiempos modernos; contaron los árboles que se talaban y se dieron cuenta de que su mundo se achicaba con tantos cadáveres de palo; entendieron el peligro de las nuevas compañías mineras dispuestas a romper piedra y tierra, agua y aire. “El monte virgen es cultura. Cuando llega el dinero se envicia uno”, reconocieron los sabios.

Cuando llega el dinero se envicia uno

Y entonces los viejos entendieron el mensaje. Se decidió que el jaguar de luz debía volver a su selva. Melquiades y Alejandro, los cazadores, habían enfermado y se creyó que el jaguar había poseído su espíritu. Nadie supo nunca decir qué tenían que no fuera que su alma andaba lejos. El animal debía regresar.

“Yo y un compañero nos fuimos a Estados Unidos y tuvimos que traer un collar de localización que colocarle en el cuello al animal. Casi como dos ilegales conseguimos meter el dispositivo a México con la ayuda de amigos en las fronteras”, cuenta el doctor Alfonso Aquino, uno de los mayores expertos y defensores del jaguar.

El felino fue cargado en un helicóptero que lo llevó de regreso a la selva mientras los chamanes hacían un ritual para devolver el orden de las cosas: el felino volvía a sus montes y las almas de los hombres regresaban también a sus cuerpos. “Tigre tienes que irte muy lejos, donde has estado siempre. No te vamos a castigar o matar, pero vete lejos. Selva, río y bosque te entregamos tu animal”, rezaron los ancianos.

Selva, río y bosque te entregamos tu animal

El jaguar fue llevado después con su caja a la zona perdida de la selva donde fue capturado bajo la mirada de unos pocos hombres. Se abrió la tapa. Tardó unos segundos en salir y cuando lo hizo se perdió rápido entre la espesa selva. Regresó a su hogar.

¿Y se supo algo de él después? “El collar que le colocamos dejó de monitorear su posición por un problema de falta de pago del servicio. Cuando volvimos a activarlo dio algunas señales y una ya definitiva y quieta. Fuimos hasta allí y encontramos su collar abandonado y mordisqueado. No sabemos qué pasó. Creemos por las mordeduras que quizá una hembra le ayudó a arrancárselo, pero puede que haya sido cazado furtivamente. No se le ha vuelto a ver”, contesta Aquino.

Desapareció, en su templo, en su selva. El abuelo jaguar, mitad hombre y mitad animal, se fue a las tierras que le pertenecen. ¿Y cuál dijeron los ancianos que era su mensaje? “Que el jaguar debe vivir en la selva en libertad”.

 

 

  • Udio

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