La routine e il mare

Da: Pedro Ripol (testo e foto)
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Ciao, Mientras Pedro rema escribiré La Crónica de hoy. Espero no marearme Dentro de la cabina escribiendo con la cabeza baja-suele ocurrirme-y CONFIO en que también les resulte entretenida. Quiero relatarles las Últimas 24 horas para que se Hagan Una idea de cómo es esto un bordo. Comenzamos el día a las 04.00 ore. Suena el despertador y es el Momento de empezar para mí el Primer Turno; para Pedro, AUN dos horas de sueño, y lo mejor de todo, solista en nuestra amplia cabina.

El último que puedo identificar es el del Viento, que pasar por al entre los útiles de la barca emite ONU Murmullo blando y armonioso

Afuera está todo un poco Húmedo, Pero la TEMPERATURA es buena; con solista Una camiseta se puede estar. Me acomodo a los remi, seguire il corso e canottaggio desiderato ...! Per soddisfare la curiosità di Alejo, dirà tutto quello che vede e sente quando rema di notte. Non la luna, che è stato nascosto da ovest, ma ci sono quelli che non mancano mai: le stelle, quando è nuvoloso, chiara-. Lo spettacolo è meraviglioso stelle, mi fa rabbrividire. Molto spesso si vede qualche fugace e anche se non sono superstizioso suolo esprimere un desiderio ogni volta, sempre la stessa. I suoni sono pochi e chiaramente identificabili: Prima, l'acqua. La barca fa un suono quando si muove bella e frizzante; anche sentito, sì, più bruta, l'agitazione dei remi per entrare in acqua. El último que puedo identificar es el del Viento, que pasar por al entre los útiles de la barca emite ONU Murmullo blando y armonioso. Di notte, con ogni colpo, per spostare l'acqua agitata plancton e sono vorticoso di puntini verdi fosforescenti. Mentre canottaggio e guardare questo, occasionalmente verificare con la bussola magnetica che siamo sulla buona strada. Non so perché, ma in questo passaggio da quattro a sei di mattina è quando di solito ho emergenza fisiologica. E 'tutto, siamo sempre pronti alla routine banale e imparato. In cinque minuti sono tornato ai remi.

Questa volta è tranquillo, Comincio a pensare a tante cose e tempo vola. Alle sei meno cinque sveglio a Pietro. Suono gutturale si sente da dentro la cabina di guida, Non mi piace molto fino a quel momento. Bene, spostare il cambiamento; me a dormire e il mio compagno a remare. Desde que me acuesto hasta que me avisa a las ocho menos cinco, a mí me han parecido solo unos segundos, es un tramo de sueño tan profundo… Niente, a seguir remando. No alcanzo a instalarme en los remos cuando Pedro ya está en la cabina durmiendo.

Preparo la sartén, un poco de aceite de oliva y desayunamos el escuálido pez volador —de sabor exquisito— y los habituales cereales.

Molto poco cominciano a farsi. Il processo dura tra i venti ei 25 minuti dall'inizio alla all'alba. Luce di un prime nuvole fucsia più intenso: cirro, allora significa: cluster. Apparendo, il disco solare all'orizzonte si può guardare direttamente perché l'intensità della sua luce è oscurata dalla foschia. Poi, los rayos comienzan a penetrar por los espacios libres dejados por las nubes dispersas que forman diferentes

figuras. Tras el amanecer no ocurre nada interesante. A las diez menos cinco despierto nuevamente a Pedro y cambiamos. Al empezar a preparar el desayuno —unos exquisitos muesli—, me dice que anoche un pez volador aterrizó sobre nuestra cubierta, lo limpió y está con un poco de agua en una fiambrera. Preparo la sartén, un poco de aceite de oliva y desayunamos el escuálido pez volador —de sabor exquisito— y los habituales cereales. Comentamos lo poco que estamos pescando y lo mucho que nos apetecería un buen doradito o mahi-mahi. Así que además de la currica que arrastramos por estribor preparé una serie de anzuelos que eché al agua por babor a unos siete metros de la barca. Si no pescamos los grandes, a ver si por lo menos caen algunos pequeños.

Para el almuerzo Pedro preparó la comida de sobre — no por eso mala, sino todo lo contrario— pero durante toda ella seguimos comentando lo bueno que estaría un pescadito… ¡Mese, ay, ay…! Al mediodía remamos con un sol tórrido que fastidia a cualquiera; poco viento y, por consiguiente, poco avance —dos nudos o menos—. On 17.00 horas ya no aguanté más el calor y me pegué un chapuzón. ¡Qué refrescante! Justo al subir de nuevo a bordo llamó el padre de Pedro, y tras charlar con él y preguntarme por su hijo le contesté: «No, no está en este momento. Se ha ido a comprar el pan». Se quedó callado por unos segundos y cuando reaccionó,
rompió en carcajadas.

Al ponerse el sol, Pedro estaba preparando la cámara para sacar unas fotos cuando¡adivinen! justo detrás de la embarcación vimos saltar un pez

Luego encendí el ordenador y me conecté a Internet para recibir el correo. Había unos cuantos; los leí en voz alta y pasamos un buen rato. Realmente es reconfortante escuchar noticias, buenos sentimientos y demostraciones de afecto. María Ángeles: nos reímos mucho con el chiste de las gafas y las bragas.

Al ponerse el sol, Pedro estaba preparando la cámara para sacar unas fotos cuando¡adivinen! justo detrás de la embarcación vimos saltar un pez. ¡Picó uno! —me dice—, ¡no, son dos! Yo miro y le digo que era solo uno. Todo esto en los seis anzuelos que teníamos por babor. Empezamos a recoger y al final resultó que traíamos enganchados ¡cuatro peces! No muy grandes, sì, pero ¡con las ganas que teníamos de saborearlos!

Se imaginarán la alegría que nos invadió en un segundo. Ya teníamos la cena. Preparamos un poco de puré que, junto con los pescaditos, nos supo a gloria. Los ánimos estaban exultantes y nos quedamos conversando un buen rato.

A 22.00 terminó mi último turno, así que preparé todo y ¡al merecido descanso! A Pedro —que por la mañana empieza más tarde— le toca ahora remar hasta las 00.00 ore. Buona notte. Oggi, que ya es el mañana de ayer, voy a seguir un poco con mi crónica porque también han sucedido cosas. Cuando me levanté para el turno de las 08.00, rumié: ¿por qué no pongo la caña? Todavía era de noche. Niente, a 10 minutos de estar el anzuelo en el agua, ¡Anche in questo caso! ¡La chicharra del carrete de pesca! ¿Y saben qué? Izamos a bordo un precioso dorado de unos dos kilos. Lo despachamos entre el desayuno y el almuerzo y antes de cerrar esta crónica habíamos pescado
un altro, ¡ya van ocho! [Correo enviado el 24 Ottobre
2001]

Los dorados, los que más pescábamos, son de sabor suave y exquisito, tienen el cuerpo alargado y de un color muy llamativo, con reflejos de oro en los laterales y azul y verde metalizado en su parte superior. Son pelágicos oceánicos y están distribuidos en todos los trópicos y subtrópicos del planeta. Temen poco a las embarcaciones en mar abierto y van siempre a la búsqueda de objetos flotantes y a la deriva, de ahí que su pesca sea abundante tanto por parte de navegantes como de náufragos.

Per ulteriori informazioni: www.atlanticoaremo.com

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Commenti (1)

  • Gancio

    |

    Después de leer este artículo tengo agujetas en los brazos y unas ganas tremendas de comerme un pescadito a la pancha. Gran aventura muchachos, complimenti!

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