Una foto

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Avanzo y miro, avanzo y miro desde la ventanilla de mi coche. No llevo mi equipo de fotos, sólo una pequeña Canon manejable para mis tiempos y espacios. Hace ya tiempo que dejé de mirar el viaje, ya vida, con los ojos del fotógrafo que intenta plasmar su curiosidad en certeza. En parte supongo que he perdido la capacidad de sorpresa y en parte intento no abrir la brecha que irremediablemente conlleva la cámara. Dopo una foto c'è una lingua, il che dimostra che non appartieni a questo luogo. Nadie sale de su casa cada día y comienza a disparar con su cámara al portero del edificio, a la señora que vende el pan, a los que esperan el autobús y a los despreocupados ejecutivos que cruzan a tu lado con un periódico en las manos y un cable de un móvil colgando de su oreja. No lo haces porque no los ves. No hay foto que hacer sin esfuerzo, sin profesión o motivo, niente.

La señora que vende el pan es una africana tumbada en el suelo con panes que se amontonan sobre una roída tela

La peculiaridad aquí es que toda esa rutina es fotogénica. Lo es por distinta. La señora que vende el pan es una africana tumbada en el suelo con panes que se amontonan sobre una roída tela en el suelo; el portero es un guarda que sujeta en sus manos un madero grueso que le sirve de defensa, calza unos zapatos despellejados y viste unos pantalones y camiseta que se pudrieron hace tiempo; la parada del autobús no existe, es una explanada en medio de ninguna parte en la que decenas de personas se hacen un hueco para entrar en un lugar en el que hay decenas de personas ya aglomeradas en una cosa parecida a una furgoneta; el triunfante ejecutivo es un hombre que camina con un traje negro inmaculado y unos zapatos de piel floreciente y gruesa. En él no hay foto, la hay en su entorno, en el mundo que atraviesa con paso firme tan opuesto a su figura.

Pero no lo hago, no lo retrato. Me limito a verlo cuando lo veo, que cada vez es menos veces. Lo contemplo desde mis hombros; cada vez más vida y menos viaje. Ogni giorno devo presentare una foto in questa rivista e credo sorpresa molti dei miei lettori da una distanza. Ogni giorno cammino attraverso un mondo di mercati che profuma di pesce secco e di una vita strana che si estende davanti a me. Me río con Domingos, mi vendedor de tabaco que se ha comprado un plástico azul, que daría calor ya a cero grados y aquí se rondan los 40, y en el que suda su tabla de precios oficial que cuelga de su cazadora de jefe de venta de tabaco del mercado. Cuando se acercó a mi coche y me lo enseñó y me explicó su nuevo cargo, con una inocencia que te hace engancharte a este lugar, todos sus compañeros de ventas de estraperlo se tiraban por los suelos de risa en una escena divertidísima. ¿Qué foto vas a hacer ahí? Podrías hacer mil, pero te perderías la realidad del momento en el enfoque.

Improvvisamente, veo una escena que ya vi mil veces pero que me llama la atención: hay un hombre con la cabeza metida en un cubo de basura

Avanzo y miro, avanzo y miro. Improvvisamente, veo una escena que ya vi mil veces pero que me llama la atención: hay un hombre con la cabeza metida en un cubo de basura. Saco mi pequeña cámara de bolsillo y hago una mala foto. Poi, en los siguientes kilómetros que me llevan a la frontera con Sudáfrica, a donde me dirijo, hago otras cuantas malas fotos. Por un momento echo de menos mi equipo con el objetivo 200mm. Por un momento tengo una cierta necesidad de volver a hacer alguna foto decente de un sitio que aún me sigue sorprendiendo. Por momentos echo de menos al fotógrafo que hace ya dos años y medio llegó a África.

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Commenti (3)

  • Juan Antonio Portillo

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    Esa última escena que relatas y que plasmas con tu foto también se va viendo cada día con mayor asiduidad al Sur de España (que no sé por el resto). Si verla en África o en cualquier otro lugar, donde es habitual y pertenece a lo cotidiano me sorprende y me causa tristeza, tenerla presente en mi día a día en la ciudad donde vivo me hace plantearme muchas cosas sobre la realidad en la que vivimos, y a la que en demasiadas ocasiones no queremos ni mirar.
    Buen artículo Javier, tal y como nos tienes acostumbrado. Quizás el fotógrafo al que te refieres haya querido descansar por algún tiempo

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  • Laura

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    Hola Javier.Lo que tú consideras una mala foto, a nivel técnico, es una buena foto que refleja una realidad, que es lo importante.Una realidad que ya no no es tan lejana en nuestro país,también en el norte de España Juan Antonio, y no por ello deja de ser impactante.Gracias por seguir enseñando el mundo tal y como es, aunque no sea perfecto tecnicamente tampoco lo es en muchos otros aspectos pero es nuestro mundo y es necesario conocerlo para poder cambiarlo.

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  • Javier Brandoli

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    Grazie ad entrambi. Es sólo una foto, mala técnicamente, pero una foto. Sé que España, mi país, está jodido. Sé que esa foto, sfortunatamente, no hya que venir al sur del sur para tenerla. Una pena que la foto pueda ser aquí y allá.

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