Tanzania y Mozambique, dende o aire

Por: Javier Brandoli (texto e fotos)
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Dende el Cielo El Mundo es Distinguido, malas es Igual, Pero parece xusto. La distancia borra huellas. Las diferencias se difuminan, las carreteras destrozadas fillo sólo Líneas, Las Casas de adobe fillo Simple techos onde non se huele la MADERA de las Cocinas de barro. Desde el cielo es el mundo irreal, lejano, fermoso. Una paleta de colores con FORMAS imprecisas.

Mi Vieja unha Tanzania comienza con un avion parecer malas un autobus. Nunca hice un viaxe con dos Paradas parágrafo subir y bajar viajeros. De Maputo a Dar es Saalam el aeroplano se detiene en Nampula Pemba y y de la Sensación de Cego podría bajar un Tierra un recoger en cualquier momento a alguien al Cego Piloto viñera Levantar el dedo.

A mesma filosofía que os autobuses, taxis, Bikes, bikes ... O espazo eo tempo moito menos importante aquí

Así, son os máis baratos en África e así debe ser. Non hai pasaxeiros suficientes para rendibilizar liña Mozambique á Tanzania para aproveitar e por todas as veces que sexa preciso para o medio. A mesma filosofía que os autobuses, taxis, Bikes, bikes ... O espazo eo tempo moito menos importante aquí. Luxo non é o confort, é o movemento.

Dende que Mozambique é especialmente fermoso ceo. Voo é ao longo da costa e pode observarse as areas infinitas. Detrás deles, Mar xunta, Son decenas de lagos de auga doce enormes formando un pequeno mar interior roto por manchas de terra. Entre medias hay eternas filas de palmeras y caminos que parece que no van a ninguna parte hasta que descubres finalmente que van a alguna parte.

Caminos que parece que no van a ninguna parte hasta que descubres finalmente que van a alguna parte

Sobrevolé por primera vez las islas de Bazaruto y mi playa de Vilanculos. Intenté divisar mi segunda casa, el hotel Villas do Indico, pero no conseguí distinguir nuestros bungalows. Al fondo vi desde el cielo las islas de Benguerra, Bazaruto y Santa Carolina. Las dos primeras me parecieron más grandes que cuando las pateo. Sus inmensas dunas de arena forman un imposible entre tanta agua. De aí, arriba, parece que el desierto se abre pasó a bocados desde el mar. Lo parte para hacerse un hueco desde el que sacar su cabeza. Las fotos son pésimas porque tengo el sol de frente. Lo que veo es salvajemente bello. Santa Carolina, con todo, es una mancha de tono cálido. Desde tan arriba es tan pequeña que parece que podría saltarse si no se quiere caminar.

A continuación,, tras parar y bajar del avión en Nampula y Pemba, el avión sobrevuela el norte de Mozambique y su reguero de pequeñas islas. No he estado aún en las Quirimbas pero podría haberlo hecho de haber seguido mi instinto que me pedía abrir la puerta y lanzarme sobre aquel mar. Pocas veces vi un verde tan verde y una azul tan azul como el que se divisaba desde mi ventanilla. Primeiro, el avión giró dejando la hermosa bahía de Pemba atrás para luego comenzar a mostrar un montón de pequeñas ínsulas a cada cual más paradisiaca. Parecía una acuarela desde la que dibujar el mundo.

Comenzar a mostrar un montón de pequeñas ínsulas a cada cual más paradisiaca

A continuación,, en algún momento me entretuve en intentar adivinar cuando terminaba Mozambique y comenzaba Tanzania. Debe ter un borde indican aire cando cruzou a fronteira. Poderiamos divertir mentir dicindo que o cambio é moi perceptible. As novas vivendas, estradas, Colleita, toneladas de auga ou calquera tipo de idiotez que nos permite establecer-se no erro que moitas veces é realidade ollo. Si uno sabe que un país es más próspero que el otro seguro que encuentra en segundos decenas de evidencias imposibles, porque como dije desde el cielo el mundo es igual.

Llegamos por fin a Dar es Salaam. La otra vez que volé aquí hace tres años llegué de noche y salí de noche así que en mi recuerdo esta ciudad desde las nubes son un montón de luces pequeñas que se extendían a mis pies. Cuando comencé a divisar la gran urbe contemplé una larga explanada de casas y algunos rascacielos que bien podrían asemejarse a Madrid. A continuación,, cuando el avión comenzó a descender desapareció esa bella utopía de los cielos y el mundo enseñó su realidad a cada metro en el que acercaba la mirada.

Los rascacielos estaban allí, símbolo de esa África que avanza y mejora desde hace décadas

Las buenas casas y las fábricas estaban allí, símbolo de esa África que avanza y mejora desde hace décadas, y rodeándoles, las casas que hace un minuto parecían chalets con jardín se deformaron, se hicieron feas. Los chalets eran ahora casas de hormigón algo brillante, y luego descubrí que sus eran techos de lata, y luego que los jardines no existían, y luego que allí se aglomeraban decenas de barracas endebles por las que no cabía el aire. Aunque cada vez menos, esa es aún la realidad de la tierra africana. Se acabó la utopía del aire.

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