KLASSENFRAU: Contador Warten

FÜR: Ricardo Coarasa
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Caminando por el pasaje del deán uno sólo escucha sus propias pisadas. Es difícil cruzarse con alguien por este estrecho callejón que une la calle Mayor de Jaca con la imponente catedral románica levantada en la capital del Antiguo Reino de Aragón. Es mi ruta preferida para llegar a esa presencia rotunda de historia y piedra que siempre te sacude. Como si estuviera agazapada en las entrañas de la ciudad, no la descubres hasta que no cruzas el arco donde termina el recorrido, al contrario de lo que sucede cuando llegas hasta ella por la remozada plaza de San Pedro. Pero una vez dejas atrás el pasaje, te das de sopetón con su pórtico principal y no te queda más remedio que mirar hacia arriba.

Cuesta mucho escribir de los lugares que llevas en el corazón; emocionalmente, es mucho más fácil hacerlo de esos otros que no volverás a pisar

Cuesta mucho escribir de los lugares que llevas en el corazón; emocionalmente, es mucho más fácil hacerlo de esos otros que, SICHERLICH, no volverás a pisar. Er hatte eine Restschuld in VAP und jetzt endlich gibt mir die Möglichkeit der Zahlung. Innerhalb einer Woche, DER 23 August, die Spanien-Rundfahrt, Front mit Alberto Contador, vermachte Jaca, donde a los corredores les esperan, para concluir la sexta etapa, dos puertos cortos pero explosivos: Oroel und Rapitán. Jetzt oder nie. Ahí van mis recomendaciones para disfrutar al máximo de la que ha sido bautizada, con toda justicia, como «la Perla del Pirineo»:

Catedral de San Pedro

Nadie puede pasar por Jaca sin visitar esta joya del románico levantada por orden del rey aragonés Sancho Ramírez a finales del siglo XI en plena ruta jacobea. El porche abovedado de su portada occidental ya da una idea de las magnitudes del templo, una impresión corroborada nada más poner un pie en su interior.

Para compensar el atracón espiritual, disfrutad de unas tapas en alguna de las terrazas de los soportales

No dejéis de acercaros al reinaugurado Museo Diocesano, que alberga en el claustro una de las colecciones de murales de la Edad Media más importantes de Europa (entrando a la catedral a mano izquierda). Seguro que os llaman la atención unas urnas resplandecientes situadas bajo la mesa del altar mayor. Contienen los restos de la patrona de la ciudad, Weihnachtsmann Orosia, und San Indalecio, uno de los discípulos de Santiago en su evangelización de la península; además de los de los fundadores del cercano monasterio de San Juan de la Peña, San Félix y San Voto.

Para compensar el atracón espiritual, salid de la catedral por su puerta lateral y disfrutad de unas tapas en alguna de las terrazas de los soportales (Casa Fau, BEISPIELSWEISE) o comprad unos dulces en la centenaria pastelería Echeto.

La Ciudadela

Este castillo de tiempos de Felipe II es otro de los símbolos de la ciudad. Die Stärke, de planta pentagonal, se construyó para cerrar el paso a los hugonotes por el valle del Aragón Fluss. Dar la vuelta al castillo por la pradera circundante buscando a la manada de ciervos que vive en el foso es casi un ritual que cumplen todos los años miles de turistas. Pero el lugar es también especial para los amantes de la fotografía, pues el telón de fondo es espectacular (DIE Peña Oroel beiseite und Collarada, con sus casi tres mil metros, die anderen). El interior de la fortaleza se puede visitar y durante el verano se organizan incluso visitas nocturnas (miércoles y sábados a las diez y media). El Museo de Miniaturas (MEHR ALS 32.000 soldados y figuras de plomo repartidas en 23 escenarios históricos) es también una buena excusa para franquear sus muros.

Paseo de las Canteras

Alejado del casco histórico, es uno de los lugares preferidos de los jacetanos. Escoltado por una envidiable zona residencial de magníficos chalets, este paseo de más de un kilómetro a la sombra de pinos y abetos es una verdadera delicia y un antídoto contra el estrés. UND, por si fuera poco, hay una fuente a mitad de recorrido y otra al final, donde se encontraba en la Edad Media un hospital para leprosos. Pero el principal icono del lugar es el árbol de la salud, originariamente un viejo olmo donde los peregrinos recuperaban las menguadas fuerzas. Sustituido en 1997 por un castaño de Indias, un descerebrado lo taló el pasado enero y tuvo que ser repuesto.

De tapas

Jaca se vive también en sus bares y restaurantes, en sus tapas y en su gastronomía altoaragonesa. Las recomendaciones pueden ser infinitas, pero más de treinta años de experiencia en la zona dejarían mi conciencia maltrecha si no encaminase vuestros pasos hacia La Campanilla (in der Zahl 8 de Escuelas Pías), en la antigua judería de la ciudad, donde hay que probar sus afamadas patatas asadas; El Pirulo (Ramón y Cajal, 1, junto al Ayuntamiento), la ración de cigalas más barata de España (pedidla y comprobaréis por qué); La Tasca de Ana (Ramiro I, 3, a un paso de la Torre de la Cárcel), tapas muy elaboradas para sibaritas en un local donde siempre falta espacio; El Baviera (Sancho Ramírez, 6), un rincón para la buena mesa y mejores conversaciones, y La Cadiera (Domingo Miral, 19, apartado del bullicio del centro), donde cocinan unas de las mejores migas de todo Jaca.

Jaca se vive también en sus bares y restaurantes, en sus tapas y en su gastronomía altoaragonesa

Schließlich, una debilidad, el Bar Miguel (en la calle Zocotín), comida casera (empanadillas y croquetas por encima de todo) en un negocio familiar donde brilla con luz propia la arrolladora personalidad de su dueño, Miguelito, con quien no os resultará difícil entablar conversación.

Torre del Reloj

Alrededor de la plaza del marqués de la cadena, a la sombra de la antigua Torre de la Cárcel, se extiende una pequeña zona peatonal donde abundan bares de copas y restaurantes. Hasta hace unos años, la estatua del primer rey de Aragón, Ramiro I, se alzaba sobre un pedestal en el centro de la plaza. Jetzt, la efigie se encuentra a los pies de la torre, casi a nivel de calle, lo que le ha restado prestancia y solemnidad. En la misma plaza, das Restaurant El Portón es uno de mis preferidos para una buena cena.

Rapitán

Los ciclistas tendrán que subir a esta colina desde la que se disfruta de una de las mejores vistas de la ciudad. A finales del siglo XIX se construyó en la cima un fuerte defensivo, que todavía subsiste, para proteger el acceso desde Francia por el Valle del Aragón. Seine fast 3 kilómetros con rampas de hasta el 9% pondrán el colofón a la sexta etapa de la Vuelta a 1.058 Meter. Las doce cerradas curvas, ese día seguro repletas de aficionados, se les harán duras a los ciclistas. He subido varias veces a Rapitán, a pie y en bici, y puedo dar buena fe de ello.

Desde la cima de Rapitán, donde concluye la etapa, se disfruta de una de las mejores vistas de la ciudad

Calle Mayor

Es la arteria principal de la ciudad. Si estáis unos días en Jaca recorrerás esta calle peatonal unas cuantas veces en un sentido y en otro. A mitad del recorrido, RECHTS, os llamara seguro la atención la fachada plateresca del Ayuntamiento. Justo a su lado, DER Bar Gorbea tiene una surtidísima barra de tapas y un poco más adelante, DIE pastelería La Suiza merece sin duda un alto. LLegar hasta el final de la calle, en el confín oriental del casco histórico, tiene premio. Es, junto a los últimos restos de la antigua muralla (derribada a comienzos del siglo XX), se levanta la conocida como «iglesia de las Benitas», un monasterio de monjas benedictinas de bellísima portada románica. Dentro se encuentra el sepulcro de doña Sancha, la hija del rey Ramiro I.

Puente de San Miguel

Frente a la calle Mayor nace el parque de la Constitución, otro de esos lugares que invita al paseo (alrededor del quiosco hay una zona wifi gratuita y muy cerca se encuentra La Cocina Aragonesa, en mi modesta opinión el mejor restaurante de la ciudad). Caminando hasta el final, el popular «rompeolas», encontraréis un sendero que desciende de forma pronunciada hasta el puente de San Miguel y su arco apuntado sobre el río Aragón. Es una caminata nada exigente de apenas 15 minutos ideal para relajarse y tomar distancia con las concurridas calles del centro. Si al regreso todavía hay fuerzas, tomad el camino de Mocorones (continuación del paseo de la Cantera), que discurre paralelo al cauce del río Aragón, siempre con la peña Oroel como referente, que con la luz crepuscular adquiere tonalidades cobrizas.

La calle Bellido

Epicentro de la marcha nocturna, también conocida (por motivos obvios) como «la senda de los elefantes», esta calle paralela a la calle Mayor, como la perpendicular de Gil Berges, está repleta de bares y pubs, algunos «históricos» como La Gruta, Bogart, El Cachito, Al Fin o La Cuba.

Parador de Oroel

En la rotonda de acceso a Jaca por la carretera de Pamplona se toma el desvío al parador de la Peña Oroel, una montaña que significa tanto para los jacetanos (nunca descuido el ritual de subirla al menos una vez al año) que da lustre al himno de la ciudad. Por este puerto llegarán a Jaca los ciclistas antes de afrontar el ascenso a Rapitán. Es la antigua carretera a San Juan de la Peña que pasa por Bernúes y en el km. 7 está indicado el camino hacia el parador. OBEN, donde arranca el sendero que sube a la cumbre (una hora y media a ritmo suave), hay un excepcional mirador del Pirineo donde, ZUDEM, uno puede tomarse algo en la terraza del restaurante.

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Kommentare (1)

  • Deivid

    |

    Nunca nadie había reflejado tan bien los entuertos de Jaca pero yo también recuerdo los paseos en bici con mi amigo Richi cerca de la vieja estación de Renfe y el buenísimo conejo a la brasa que se comía en el rest.Casa Varela….que tiempos amiguete..
    Salute
    Deivid

    FRAGWÜRDIG

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