Chegar á África: Níxer

Por: Enrique Vaquerizo (texto e fotos)
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Llegar a África es contemplar desde la ventanilla del avión un puñado de casuchas solitarias y desamparadas, llegar a África es saborear la primera bocanada de aire polvoriento que te sacude el alma como una bofetada, es descomponerte en un torrente de sudor que te afloja hasta la hebilla de los pantalones, asimilar mil olores que te hacen debatirte entre la fascinación y la nausea. Llegar a África es tomar consciencia por primera vez de tu propia piel translucida e indefensa, habituarte a sentirte débil y perdido. Llegar a África es mirar desorientado a tu alrededor y preguntarte diez veces seguidas que demonios estás haciendo en este torbellino descontrolado de color, ajetereo y vida. A través das portas de aventura sen ollar cara atrás, desterrar a posibilidade de volver a casa abatida ao ver o avión de saír para a próxima parada.

Aterrado aún le estoy dando vueltas a ese ya verás, unidade Quizais períodos menos suave no estado de ignición

Tras un momento de indecisión, Imaxe rechonchudo Abdou movéndose a través da multitude sorrindo. Barriga orgulloso Luce e neno gran sorriso, levar a miña mochila e eu cuestiono o destino. "Mission Catholique sil vous plait no argot francés". - Está moi quente huh? Le suelto por decir algo. El mira para min como se está tratando con un idiota, y los goterones de sudor que me atraviesan como Niágaras la frente fuesen los efectos de alguna extraña enfermedad polar propia de blancos. Esto no es nada repite, si estamos en época fría, ¡Ya verás! Aterrado aún le estoy dando vueltas a ese ya verás, unidade Quizais períodos menos suave no estado de ignición. Pero Abdou indiferente ya, me empotra contra la puerta del copiloto y por un momento mientras despego mi moflete de la ventanilla tengo la impresión de que si me paro a mirarlo podría percibir como engorda lentamente, gramo a gramo desparramando su anatomía por todo el vehículo. Comezamos o concerto e asistir asombrado desanimado para me cumprimento nas rúas de Niamey.

Africano de capital máis occidental, son indescriptibles. Cando escribe para contar a beleza é doado, uno encadena clichés y adjetivos más o menos grandilocuentes que van componiendo una portada idílica de revista, exaltación poética, a nostalxia do paraíso perdido, o encanto de aventuras, atopa-se envolto en cascos e camisa medula, ese tipo de cosas. Describe a primeira impresión que tiven Niamey é un pouco máis difícil, buceo y buceo intentando encontrar adjetivos que reflejen la fealdad y el horror y no acierto a transmitir el estado de zozobra que me produjeron las horas de madrugada de aquel l 3 Xaneiro 2011.

O asfalto, ningún edificio en moitos lugares , si mesmo rúas, con todo, hai xente, moita xente

Chamar ese poboado unha cidade pode ser moi xeneroso. O asfalto, ningún edificio en moitos lugares , si mesmo rúas, con todo, hai xente, moita xente. Se apelotonan de cualquier manera casi como figurantes de un decorado fantasma a los dos márgenes del camino. Eles simplemente sentir e esperar, ninguén parece ter moito que ver. Un millar de miradas inquisitivas nos asaltan a nuestro paso. Ojos que se vuelven como faros a mirarme fijamente convirtiéndome en un conejo paralizado, Eu son incapaz de dicir se curioso, amenazantes o inexpresivos. Nadie saluda, nadie sonríe, se limitan a mantener tu mirada, serios, imperturbables, con un punto de tristeza. La sensación de ser diferente, de ser el otro, ese estado de estar sometido a permanente observación es algo que llega a provocar casi una opresión física y que no te abandona en determinadas partes de África durante semanas.

En ese contexto la aparición del igual, de una piel blanca que se deje ver como un fantasma entre la muchedumbre, provoca una sensación irracional de proximidad, de reconocimiento, de vuelta a casa. Durante mis primeros días en Níger más de una vez me vi corriendo como un lunático detrás de un fogonazo pálido y fugaz para comprobar decepcionado al volverse que era uno de los muchos albinos que pululan por las calles de la ciudad.

Cruzo los dedos para que el Lariam funcione en un país donde tienes las mismas posibilidades de pillar el paludismo que un resfriado

Abdou ya se ha despedido de mí, dejándome en la puerta de la Misión con la mochila polvorienta, los bolsillos vacíos y una inquietante sensación de haber sido timado a conciencia. Son las ocho de la mañana y el calor en esos momentos alcanza el grado de insoportable. Nubes de mosquitos me rodean tenaces. Cruzo los dedos para que el Lariam funcione en un país donde tienes las mismas posibilidades de pillar el paludismo que un resfriado. Eu chamo todos os cuartos, sen resultado, a fin do patio baixo un Gao xigante atopar un colchón incorpora unha media garda. "Estamos pechados, aberto ao 8 media e dime ". "Pero escusa moi, Monsieur,Eu reservei un cuarto perdoar ". Por toda respuesta señala el destartalado reloj de la recepción y vuelve a adormilarse. Son las ocho y veinte.

Séntome ao pé do Gao e esperanza. Ás 08:30 toca unha campá, o tipo estira, y se pone a orinar indiferente contra el árbol a un metro de mí. Sueño con duchas, almofadas suaves e fan de cabeza e, coma un náufrago aos cuartos, cuando sin apenas volverse me dice ¡Il y a pas de place Monsieur, nous Somme complets¡ Suelto la mochila y por un momento no se si echarme a llorar allí mismo, o desencadenar una orgía de sangre ¿Completos, cómo, si he reservado hace dos semanas? Nous sommes complets dice con evidente satisfacción y lo remarca con ridículos aspavientos cruzando las manos como si fuesen aspas de molino. Son las ocho y media de la mañana, me quedan 20 horas hasta que salga el autobús hacia Zinder mi destino final en el otro extremo del país, he perdido el alojamiento, el calor hace que te entren ganas de arrancarte la piel a tiras y afuera me espera un simulacro de ciudad en la que no se atisba un solo edificio.

Va a buscarle un hotel estupendo al señor, un hotel de blancoooos, e de dicir a palabra esténdese e abre os ollos

Os mobles Marco Abdou cinco minutos para ir sorrindo, parece gañar máis de £ 5 e esfregar as mans con pracer. Va a buscarle un hotel estupendo al señor, un hotel de blancoooos, y al decirlo estira la palabra y abre mucho los ojos como si eso quisiese decir que estará repletos de todas las majaderías que nosotros ¡oh seres caprichosos e incomprensibles necesitamos para vivir! Las siguientes dos horas son un desfile inenarrable de antros en los que observo la exuberante riqueza del mundo de los invertebrados nigerinos. Todos me din que o prezo mínimo por noite de hotel son 50 EUR. Naquel momento eu decidimos colgar a primeira árbore para atopar.

Eu teño un tiro do outro africano, la que he ido alimentando con minuciosa obstinación en mis sueños infantiles, necesito refugiarme en postales del National Geographic, algo con que ponerme el salacot y saludar al continente como dios manda. A unos 30 kilómetros de Niamey vive aún el único grupo de jirafas en libertad del África Occidental. ¿Cuánto por ir a verlas? Abdou hace cálculos con los dedos como si estuviese cuadrando la deuda externa de Níger. ¡400 euros! ¿Ver a los hipopótamos que hay en el río Níger a las afueras de la ciudad? Ugh complicado, gasolina ten camiñado, Eu non podo obter unha imaxe 100 EUR! Á beira da tolemia, vacilou, Pido permiso baratas empresa non moi ganancioso e desexando-me un golpe de disparo bo.

A unos 30 kilómetros de Niamey vive aún el único grupo de jirafas en libertad del África Occidental

I pasar a tarde nun hotel razoable soldada para atiçar. Ás veces soar as chamadas dos muezins á oración, Eu ollo para fóra da xanela dunha serie de pequenos xardíns, onde os agricultores tenden a interromper o seu traballo e alfombras de oración. En el patio del hotel todos los vecinos se congregan alrededor de un televisor para ver fascinados la programación de Telesahel, culebrones protagonizados por conocidos actores malienses. Un informativo de televisión interrompeu, ten dez días antes das eleccións, perturbacións cos tuaregs do norte, Non sabemos nada sobre os franceses secuestrados por Al Qaeda por meses en Arlit. Eu fico na cama e abrir Moby Dick. Unha onda de soidade esmaga-me como un tsunami, me siento como un marciano en un mundo nuevo, estraño e incomprensible. A océanos de tempo desde casa. Deixeime para durmir, esgotado, o día de eventos enxame en torno a min, xunto con decenas de mosquitos.

O autobús sae ás 5 am, Un funcionario do hotel camiñar comigo para a estación, a estrada é perigosa dígame. Allí cientos de personas se agolpan alrededor de autobuses destartalados. Entre o tumulto escoitar berrando nomes. Dakar, Bamako, Agadez, Gao, Timbuktu, Eu aínda son a única estación dela branco, Eu intento non estar mal co meu coche e acaban en Agadez, no temible do Norte, ese hacia el que decenas de tuaregs se embarcan lanzándome miradas de curiosidad. Localizo el autobús para Zinder y me arrellano contra la ventanilla, salimos aún de noche mientras la radio habla de la guerra civil en Costa de Marfil.

El paisaje desfila pardo y monótono y aparecen los primeros baobabs

Poco a poco comienzan a sonar canciones africanas. El paisaje desfila pardo y monótono y aparecen los primeros baobabs. Mi compañero de asiento es un anciano procedente de Nouakhchot me cuenta que se dirige a Sudán recorriendo toda África del Oeste para ver su hermano, duerme en las estaciones, hace días que se le acabó el dinero y se alimenta de los dátiles que trajo de su oasis mauritano, me ofrece la mitad. Resuena el llanto de un niño, su madre lo acuna y le da el pecho. Me sonríe. El autobús deja la ciudad y se abre camino perezoso entre las primeras luces de la mañana.

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Comentarios (4)

  • Ann

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    Enrique, se echaban de menos tus historias. Grazas!

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  • Isabel

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    Como sempre emocionante , acaba una agotada y sudorosa al ir haciendo contigo el recorrido

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  • Lydia pluma

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    Como ben se describiu como se sentiu, o que viu! Consigues que nos imaginemos paso a paso tu experiencia. Eres un gran narrador.

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  • Enrique Vaquerizo

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    Grazas Lydia!

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