Un escéptico frente a la tumba de Cervantes
Durante tres días, las monjas abrían sus puertas para solaz de curiosos, crédulos y escépticos deseosos de rendir pleitesía literaria a don Miguel, sean o no sus restos lo que cobijen esa hornacina. ¿Acaso reclamé un certificado de autenticidad cuando caminé sobre la nieve en el cementerio de Praga rumbo a la tumba de Kafka?
