Namanga: cómo quedarse sin pasaporte en la frontera
Ni siquiera sospeché cuando subió al autobús una mujer oronda reclamando nuestros pasaportes. Pensé, la verdad, que era una empleada de Inmigración que nos iba a agilizar los trámites. Nos pidió 25 dólares por cabeza y nadie rechistó.
