Isla Mauricio: sin noticias de África
El mundo parecía mecerse en una calma sin alardes en el que hasta las tormentas parecían programarse para no perturbar en exceso. He escrito muchas veces, en ocasiones con una cierta literatura, de los olores de un lugar. Aquí no hay nada de poético, Mauricio olía a azúcar en cuanto se bajaba en algunas zonas la ventana del coche. Era un olor dulce y violento.
