Kauppatori: la fiesta del pescado
La plaza bullía de gente. Había salido el sol y el mercado era una fiesta en una ciudad necesitada de luz. Helsinki se prepara ya para reencontrarse con el invierno de los días de apenas siete horas de luz. Por eso, cada día de sol es como una despedida de dos enamorados ante una inminente separación. El jolgorio dominical no puede esconder esa resignación ante lo inevitable.
