Apuntes de Nueva York IV: propinas hasta en los donativos

El enloquecido mundo de las «tips» en Estados Unidos
Retrato de Nueva York. Foto de Javier Brandoli

El pasado 18 de marzo me llegó este email (tres veces lo he recibido) que leerán en el siguiente párrafo. El 3 de abril hará un año que vivo en Nueva York. Me he “no” acostumbrado al salvaje mundo de las propinas, que explica a esta sociedad meritocrática y donde el “make money” regula todo. No hay poesía en este texto, hay hechos. La decadencia estadounidense es esta burbuja absurda de precios enloquecidos. Lean por favor el ejemplo del último párrafo, ¡donde una financiera incluye propina para ellos en una campaña de donativos!

Estimado Francisco, las personas viven más que nunca. Al mismo tiempo, las afecciones musculoesqueléticas son la principal causa de discapacidad en todo el mundo. Eso significa que tu capacidad para vivir bien depende de tu capacidad para moverte bien. Los médicos y cirujanos del Hospital for Special Surgery han dedicado sus carreras a maximizar la movilidad de los pacientes para que puedan llevar vidas más activas y disfrutar de un movimiento sin dolor, ya sea escalando montañas o subiendo escaleras. Si alguno de nuestros médicos ha cambiado tu vida para mejor, ayúdanos a reconocerlo en el Día del Médico, el 30 de marzo, con tu donación de agradecimiento. Tu apoyo filantrópico ayudará a nuestros clínicos expertos a mantenerte en movimiento y a que el campo de la salud musculoesquelética siga avanzando.

Si alguno de nuestros médicos ha cambiado tu vida para mejor, ayúdanos a reconocerlo en el Día del Médico, el 30 de marzo, con tu donación de agradecimiento.

Es de un hospital de Manhattan al que acudo por problemas en una rodilla. Voy a dar un dato de lo que he pagado en alguna visita médica rutinaria. No es siquiera la más cara, es la más ridícula: 500 dólares de factura (paga mi seguro en un 80%) por ir a un sótano inmundo del Upper East Side a pasar consulta con un tipo que no tenía ordenador, tomaba notas a mano, te pesaba en una báscula de pesas, y tenía una secretaría compartida con otros doctores dentro de un apartamento donde cada uno tenía un cuartito. En términos comparativos, todo aquel lugar era un ambulatorio del Madrid de los años 80. Comparado con la medicina privada de Bangkok, donde vivía antes de NY, el salto atrás era de un siglo.

Le he preguntado a Chatgpt que salario medio tiene un traumatólogo aquí. Me dice que la media por abajo oscila entre 300.000 y 500.000 dólares anuales. De ahí, para arriba.

Ese perfil profesional me escribe para solicitar una propina por hacer su bien remunerado trabajo.

Va otra. Regresé a NY de una boda de un amigo en México. 14 de diciembre. Sobre el mostrador del hall de entrada de nuestro inmueble de Manhattan había unas hojas con las caras de todos los trabajadores del edificio. Es un rascacielos de 50 plantas. Trabajan casi 30 personas. Y ahí estaban todos, con sus rostros y nombres. Muchos era la primera vez los veíamos tras seis meses viviendo allí. Te felicitan las fiestas y te piden el aguinaldo.

Nunca he visto, y he vivido en diversos países, casas peores y más caras que en esta ciudad.

Otros amigos italianos que viven en una buena torre del Midtown nos dijeron que a ellos les mete cada empleado del edificio un sobre bajo la puerta felicitando las fiestas. ¿Cuánto pagasteis el año pasado? “Casi 1500 dólares”. Hicimos un cálculo. El aguinaldo más bajo aceptable se considera entre 50 dólares y 100. Eso para la tropa de currantes. Los que están en recepción se considera educado dejar entre 100 y 200. El supervisor, al menos entre 200 y 300. En alguno de esos viejos inmuebles de más de 50 plantas hay empleados, calculamos, que se pueden llevar, al menos, 40.000 dólares en ese aguinaldo. El equivalente a un correcto salario anual de mucha gente de España o Italia.

Nunca he visto, y he vivido en diversos países, casas peores y más caras que en esta ciudad. Si acaso en Maputo, Mozambique, algo se acercaba, pero era por la poquísima oferta de inmuebles en buen estado respecto a la mucha demanda. 

“Si últimamente te piden propina con más frecuencia, no estás solo. Según una encuesta del Pew Research Center publicada en noviembre de 2023, el 72 % de los estadounidenses coincidió en que ahora se espera propina en más lugares que hace cinco años. Las redes sociales están repletas de historias de clientes a quienes se les pide propina por todo tipo de transacciones donde antes no era costumbre: comprar muebles de oficina, usar el servicio de autoservicio o incluso pagar el almuerzo en una caja de autopago”, señala un artículo del Federal Research Bank of Richmond.

En los restaurantes, la gratificación oscila entre el 18% y el 30%. Luego, la mayoría de locales indican que si la mesa es de cinco o seis personas, añadir el 20% de propina es obligatorio, no voluntario. ¿Bajo qué concepto una mesa de seis provoca más trabajo que una de cuatro y una de dos? ¿Y por qué la propina es un tanto por ciento sobre el precio final de la factura? ¿Es que el camarero o el cocinero trabajan más por traer una botella de vino de 60 dólares o de 200? ¿Por traer un plato de langosta que cuesta 80 que una ensalada que cuesta 22?

Pero también hay que gratificar en la farmacia, donde vas con tus productos tú hasta el mostrador y al pagar te sale que añadas propina; en el taxi, donde se considera aceptable dar el 20%; en mi peluquería de uzbecos, donde hay un cartel incluso sobre el espejo donde te indican que las propinas no se pueden dejar ya con tarjeta, sino en cash, y han instalado un cajero pequeño para que nadie tenga la excusa de decir que no lleva suelto; en las tiendas de alimentación, donde se compra un poco de todo y abren hasta tarde; en el fast food, donde te calientan un trozo de pizza hecho y te lo llevas a casa…

Se trasladó a Estados Unidos donde tras la Guerra Civil miles de trabajadores afroamericanos dejaron de ser esclavos y los empresarios en vez de pagarles un salario les pagaban con las tips (propinas) de los clientes

¿Cómo nacieron las propinas? Nacieron en Europa. Algunas fuentes hablan de la vieja Roma, y otras de Inglaterra y Francia, donde los nobles daban un dinero por el servicio como gesto de su grandeza. Eso se trasladó a Estados Unidos donde tras la Guerra Civil miles de trabajadores afroamericanos dejaron de ser esclavos y los empresarios en vez de pagarles un salario les pagaban con las tips (propinas) de los clientes. Eso pasaba con los empleados de los trenes que dependían casi exclusivamente de la generosidad de los pasajeros para sobrevivir.

Es decir, la propina no era un plus, era un salario que se evitaba el empresario. En el inicio del siglo XX se intentó prohibir, incluso en algunos estados lo hicieron, pero la presión del sector de la restauración la acabó imponiendo en todo Estados Unidos. Hoy no sólo no se acaba, sino que se expande y se traslada a sectores donde pedirla es grotesco.

Hay ejemplos muy divertidos como el de un tipo que denuncia en Reddit que fue a una maquina autoservicio de helados. Tomó su recipiente, se hizo su yogur helado, metió sus toppings, lo pesó, pagó a una máquina y le salió el botón de propina. “¿Me doy a la propina a mi mismo? Yo hice el 99% del trabajo”, denuncia.

El último ejemplo es la propina insuperable. Un padre explica que su hija pequeña recoge donativos para la banda escolar. Su suegro de 80 años, da 20 dólares, y la web que tramitaba la recogida añadió 2 de comisiones y 5 dólares de propia para ellos mismos. “Me parece absolutamente indignante que un sitio web destinado a recaudar fondos para escuelas establezca por defecto una propina del 20 % ¡POR ENCIMA DE SUS PROPIAS COMISIONES! ¿Por qué santo cielo querría yo darle una propina a un sitio web cualquiera como este?”, escribe el ciudadano estadounidense en un foro de Reddit que se llama “acabar con las propinas”.

Y yo entiendo que sucede porque todo, absolutamente todo, tiene que ver con «make money». Mucho, todo el que se pueda, no importa el concepto ni la razón…

Prometo escribir en breve una pieza sobre el alquiler de apartamentos. Suceden cosas tan surrealistas que supongo que algunos que no son de aquí pensarán que son hipérboles.

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