La capital comercial de Myanmar descansa mustia junto al mar de Andaman, frente al océano Índico. Yangon es una ciudad que lucha por olvidar un lamentable y trágico pasado y que intenta ahora abrirse al mundo con cuentagotas. Pero el destino de Myanmar está a punto de dar un gran giro. En las aguas que la rodean hay petróleo, mucho petróleo.
Anduve durante dos jornadas por la espesa selva fronteriza que hay entre Birmania y Tailandia hasta alcanzar un poblado karen, donde no había ni luz ni agua corriente, pero sí niños y más niños con esa sonrisa que sólo se ve cuando la felicidad es plena.