Ruanda: buscando gorilas en la selva de los pigmeos (II)
Caminábamos sobre el barro que, en algunos puntos, nos llegaba hasta las rodillas. Paul, el hombre que, machete en mano, nos abría paso por la frondosa selva nos alertó de que estábamos cerca. Tras cinco minutos de silencio, se abrió ante nosotros la verde maleza y pudimos verlo por primera vez. Un lomo plateado.
