No hay nada más maravilloso en los viajes en tren que esa alternancia entre el capítulo de un libro, mirar el paisaje y observar la vida en el vagón. Y vuelta a empezar…
En los vagones de carga se sube la mercancía, en los de pasajeros ves gente colgando casi de las ventanas y carreras para asegurar la venta. Es África es estado puro. Ves pasando niños que llevan gallinas vivas que entran por las ventanillas tras rápidas transacciones.