ferry helsinki estocolmo

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Aguas del Báltico

Me gustaba subir a la cubierta para ver cómo la proa rompía las frías aguas del Báltico como si al gigantesco ferry no le costase apenas esfuerzo. Así de simple. Hacía frío y el viento te agitaba en inesperadas sacudidas como poniéndote a prueba.

Kauppatori: la fiesta del pescado

La plaza bullía de gente. Había salido el sol y el mercado era una fiesta en una ciudad necesitada de luz. Helsinki se prepara ya para reencontrarse con el invierno de los días de apenas siete horas de luz. Por eso, cada día de sol es como una despedida de dos enamorados ante una inminente separación. El jolgorio dominical no puede esconder esa resignación ante lo inevitable.
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