A sólo unos kilómetros de la frontera con El Líbano, en la Galilea Occidental que mira al Mediterráneo, se encuentra Lohamei Hagetaot, el kibbutz que perpetúa la memoria de los héroes del gueto de Varsovia.
La visita a Yad Vashem, en la tres veces santa Jerusalén, es un estremecedor descenso a las mazmorras de la humanidad, un recorrido por la atroz anatomía del Holocausto, un aldabonazo en la conciencia que te deja aturdido moralmente.