La muerte es cabrona y dura, pero la realidad es que la vida es mucho más poderosa y siempre gana. Pese a que falten 43, pese a que falten miles, siempre se recompone y gana.
En México puede que sea cierto lo que decía Olguín y haya un convivir cruel y enfermizo con cuerpos calcinados y matanzas que se narran con tanta precisión que el hombre del tiempo pareciera que va a explicar después del telediario si habrá que llevar paraguas, abrigo o pasamontañas a los próximos funerales.