Viaje en dhow a Zanzibar: la luna llena…
Renuncio a mi vida por un sueño vago despertado en páginas leídas en tomos de aventuras juveniles, en libros de viaje, en ensayos de navegación. Y ahora solo queda esperar a que la Luna y las mareas hagan posible levantar los cascos de 10 metros de los jahazi, varados en la arena de Africa, sin arboladura ni cubierta, como caparazones de tortugas abandonadas.
