¿Qué tipo de ser humano hay que ser para robar lo que queda de unos escombros? ¿Para adueñarse de la ayuda que entregan millones de personas generosamente? También hay de los otros. Muchos más. Mucha más gente dispuesta a ayudar, a dar la mitad de lo que tenga aunque sea muy poco. Todo eso se veía en Juchitán. Lo muy bueno y lo muy malo. Todo eso es capaz de hacer el hombre.
La leyenda de los cerros húmedos y lejanos de la selva de Oaxaca asegura que “la mitad es hombre y la mitad animal. No se oye cuando llega. Las tierras del pueblo Lachixila le pertenecen a los nietos del abuelo jaguar”