La historia del hombre que no quiso matar a Mandela
Entonces, su compañero pidió a Guta que debían cerrar el trato en una Iglesia, ante Dios (tradición etíope que obliga a cumplir lo pactado). “Fuimos a la Iglesia y sellamos el pacto ante Dios de que lo mataría y de que no diría nada de lo allí hablado”.
