Cada vez que me sumerjo en este mar turquesa siento un insólito placer y tengo la sensación de que el universo me está regalando algo, una caricia de mar, de silencio, de paz.
Claro que existe el paraíso en la tierra: se llama Andilana, al norte de la isla de Nosy be. Esta largísima y serena playa de arena fina y suave, que acoge a un mar esmeralda y plácido, es realmente un regalo para los sentidos.