Sera: entierros «celestiales» y el niño-lama español
El monje señala un peñasco por encima de 4.000 metros, al este del monasterio de Sera, donde se adivina una rústica casa de piedra. Los tibetanos, cuenta, cargan con sus muertos al alba hasta riscos solitarios como éste para despedazarlos a hachazos. Los buitres y los cuervos hacen el resto. En el país de las nieves no hay cementerios.
