Hasta su último día, ha sido fiel a su irrenunciable empeño en perseguir sus sueños. Una tarea a la que se empleó con ahínco y que le define más que cualquier otra
Creo que nunca he vuelto a estar en un lugar con tan pocos artificios como aquel y con una persona con tan pocos artificios como esa. Aquello me supo a vida. A salitre. A la vida de verdad que veneramos, adoramos, servimos y evocamos cuando la otra, la pseudo, la mental, no nos gusta, nos agota, nos confunde y por fin ya no nos interesa
Esto que aquí difundo es noticia y anticipo de una obra, "Más allá del Everest", hecha aún con espíritu de antaño y con el afán de siempre del escritor de viajes: entrar en la rueda de leer para viajar, viajar para escribir y volver a leer para volver a viajar, pasando el testigo de unas manos a otras
(...) Le digo que sólo me interesa algo muy concreto, un fantasma. “De acuerdo”, acepta el reto. “Busco las huellas de un embajador español que vino aquí en el siglo XV” suelto. “Busco el espectro de González de Clavijo”.
Pegados a las paredes hay bancos de madera con esteras de paja, y muy cerquita del fuego la cama de los dueños de la fonda. Calendarios, imágenes de Shiva y Durga, un pequeño altar familiar lleno de incienso, arroz, polvo de bermellón, y pétalos de flores.