Pacífico

Pacífico: Daniel Landa

37 artículos

Hongcun, la villa espejo

La plaza central es líquida y la acera rodea una laguna en la que nadan peces rojos que se confunden con el reflejo de los farolillos chinos. Es un espejo redondo donde se miran las casitas de piedra para ver que apenas les ha afectado el paso del tiempo.

Shanghái: luces de neón y karaokes

Shanghái se nos presentó desordenada sin acabar de decidir donde acaban los rascacielos y dónde empieza el olor del pato laqueado. Sostuvimos el equipo de cámara con una mueca de duda, mirando los edificios estirados hacia arriba y aturdidos por el ruido de chatarra a ras de suelo.

El camino más peligroso del mundo

A partir de ahí debíamos grabar, rezar y mirar lo menos posible hacia abajo, aunque para colocar mis pies era obligado ver cómo la montaña se desvanecía y el suelo se hacía tan pequeño, tan distante, que me entraba una risa tonta y nerviosa, propia de las situaciones de pánico incontrolado.

La fe escarpada

El Templo Colgado se sostiene con columnillas de madera sobre una pared a 75 metros del suelo, en la que a ningún arquitecto en plenas facultades mentales se le hubiera ocurrido construir nada habitable. O tal vez fuera la idea de un genio.

Beijing, la marabunta

"Un hombre gritaba a su mujer, los operarios de aduanas se mostraban antipáticos y pronto empecé a escuchar el concierto de carraspeos y escupitajos, práctica habitual e incomprensible de los chinos de todo género y condición."

La fe inexplicable de Kumano Kodo

“Aquí la fe es como un bosque de bambú, se mece con el viento, cambia, es flexible” La frase la soltó como si tal cosa en menos japonés de los japoneses de la región de Wakayama. Se llamaba Brad y había crecido con las nieves de Canadá. Pero tenía el alma con los ojos rasgados y el corazón enredado en la maraña de credos que estábamos a punto de descubrir.

Tokio, el hormiguero

Se podría pensar que en una ciudad donde impera el orden y la reverencia como saludo, la discreción es la pauta habitual de sus habitantes, pero ahí, justo ahí, comienza la parte más desconcertante de la ciudad.
Tu cesta0
Aún no agregaste productos.
Seguir navegando
0