Es la otra catedral de África. Un país completo, lo tiene todo. Una costa de arena blanca y mar azul, un tren decrépito y maravilloso que navega en el tiempo, unos parques donde nunca descansan los sentidos, una capital cosmopolita, un lago de agua azufre, unas tribus del pleistoceno, unos campos de cultivos donde todo crece, una dolorosa pobreza urbana y una gente alegre y capaz. Kenia podría ser el país que mejor resume África. Quizá, en mi opinión, no es en nada el mejor, pero lo tiene todo, en cantidad y calidad, como para pensar que allí se puede viajar en un mismo país por todos los tópicos del continente. Esos estereotipos reales que nunca se olvidan de esta tierra. Kenia es fantástica.
Los fantasmas transparentes de Kibera
He pasado una semana charlando furtivamente con pacientes y escribiendo cada vez que tengo un momento libre. Me escondo en el sótano del hospital, rodeada de camillas viejas y sillas de ruedas, y recopilo creencias sobre la locura, la vida y la muerte.









