Los siete palacios más bonitos del mundo

Por: J. Brandoli y R. Coarasa (texto y fotos)
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Texto y fotos: J. Brandoli y R. Coarasa

1.- Potala (Tíbet)

Su magnífica presencia todavía sobrecoge en la capital del Tíbet, una ciudad donde la esencia tibetana se diluye a pasos agigantados. La antigua residencia del Dalai Lama es un palacio-fortaleza, y a su vez epicentro religioso, sin parangón en todo el mundo. Si los castillos que pueblan las páginas del Amadís de Gaula, esos que inflamaron la imaginación de Don Quijote, existieron alguna vez, debieron ser como éste. Nunca te cansas de admirarlo, sobre todo desde la privilegiada posición de la colina de Chagpo-Ri. Para imbuirse del misticismo de los peregrinos, nada mejor que recorrer el kora (circuito que rodea al Potala) confundido entre los fieles que hacen girar incesantemente sus molinillos de oración mientras musitan el universal mantra tibetano “Om Mani Padme Hum”.

2.- La Alhambra (España)

Subes por las calles empedradas y estrechas del mágico barrio del Albaicín. A la derecha vas viendo sus robustos muros que pareciera cuelgan de las rocas. A cada paso una vista nueva. Más, necesitas ver más. De pronto llegas al mirador de San Nicolás y contemplas La Alhambra en todo su esplendor. Horas, puedes pasar horas mirándola. En su famosa ´puesta de sol; por la noche, iluminada entre la oscuridad; cuando el sol le pega de golpe y encienda sus rojizos muros… Por dentro, todo es una perfecta conjunción de arte, decoración, agua, luces, almenas, jardines. Al Andalus en su más perfecta ejecución. Uno de los lugares más bellos del planeta.

3.- Palacio Ufizzi (Italia)

La Galeria Ufizzi o Palacio de los Ufizzi es arte en estado puro. Por dentro y por fuera. En realidad es un palacio dentro de un palacio mayor que es Florencia en su conjunto. Cada rincón, cada calle se convierte en belleza apabullante. Se empezó a construir en 1560 por mandato de la poderosa familia Medici y hoy es un almacén de arte que se expone entre sus paredes. Da igual las veces que entres o rodees el edificio, siempre tienes la sensación de que lo descubres de nuevo. Por la noche, ya con las calles de la ciudad vacías de turistas, su imagen te atrapa. Florencia es un lugar al que siempre quiero volver para volver a escuchar el sonido de mis pasos entre los muros de la Galeria de Oficios.

4.- Palacio da Pena (Portugal)

A 45 minutos en tren de Lisboa se encuentra Sintra, la antigua residencia veraniega de los reyes de Portugal. Engullido por la montaña, el Palácio da Pena es el capricho romántico de un rey, Fernando II, que a mediados del XIX levantó este castillo de cuentos de hadas haciendo honor a la melancolía que impregna estas tierras. Los vivos colores de sus almenas y torreones sorprenderán al visitante nada más llegar. Es una delicia perderse por el Parque da Pena, un frondoso bosque que el propio rey se encargó de repoblar y salpicar de pequeñas lagunas, y que en otoño acentúa aún más el romanticismo de Sintra. Aquí ordenó construir el rey una casa para su amante, una cantante de ópera con la que más tarde se casaría. Por si a alguien le faltaban motivos para acercarse hasta aquí, un dicho popular afirma que no se ha terminado de ver el mundo hasta que se ha estado en Sintra.

5.- Palacio del Kremlin (Rusia)

En realidad la plaza del Kremlin son la unión de cuatro palacios y cuatro catedrales. Cada edificio tiene una apariencia singular. Bello, muy bello. Ves a los nostálgicos del viejo régimen poner coronas de flores en honor de los soldados que hicieron grande el país. En los alrededores se te acercan vendedores de suvenires de la extinta Unión Soviética. Hay tanto que ver que uno se pierde, pero hay que verlo todo. Es un lugar inolvidable en el que se juntan varias épocas. La Rusia de los zares, la Rusia comunista y la Rusia que se ha lanzado a un capitalismo salvaje. Todo allí, en aquella inmensidad de  belleza arquitectónica.

6.- Palacio de los kabaka de Buganda (Uganda)

El palacio de los kabaka o reyes de Buganda, uno de los embriones de la actual Uganda, fue devorado en marzo de 2010 por un incendio cuyas causas aún no se han aclarado. Ahora se encuentra en plena reconstrucción gracias al soporte económico de la Unesco. Aquí desplegó su corte uno de los reyes más influyentes de África, Mutesa I (reinó entre 1856 y 1884), anfitrión de grandes exploradores como Speke, descubridor de las Fuentes del Nilo, y Stanley. Panteón de los últimos cuatro kabakas de Buganda (de hecho se le conoce en la actualidad como las tumbas de Kasubi), que nadie espere encontrar un palacio occidental al uso. Lo hemos incluido en esta relación precisamente como exponente de las monarquías africanas. El recinto principal es una inmensa choza alrededor de la cual se alinean en círculo algunas más pequeñas donde vivían las mujeres del soberano. Una curiosidad: aquí todavía vive la sexta generación de las mujeres de Mutesa (llegó a tener 84 esposas).

7.- Buckingham Palace (Reino Unido)

Probablemente sea lo más tópico y quizá en ello esté su encanto. Ver el cambio de guardia en el Palacio de Buckingham es un deber de todo turista, que en aquel momento te sientes parte de una horda de cámaras que contemplan un símbolo de toda una nación. Dentro se puede contemplar la Royal Collection, última gran colección de arte que pertenece a una familia real europea. El palacio, residencia oficial de la reina, tiene parte del encanto de esa flema británica que les ha hecho colonizar el planeta de refilón, casi como se toma el té.

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Comentarios (4)

  • Paloma García

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    Fabulosos palacios todos, pero yo incluiría el Palacio Real de Madrid. Las vistas desde la plaza de la Ópera y desde el Campo del Moro son espectaculares.

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  • pedro antelos

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    ¿Y Versalles? ¿Y La Granja? ¿Son acaso peores que una choza africana derruida? Como todas las listas es subjetiva, pero desde luego los que han elegido tambien merecerían estar entre los elegidos

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  • andres

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    yo he estado en varios palacios , pero sin duda para mi el mas bello es peterhof .yo lo incluiría en las listas

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  • Viajes de Primera

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    ¡Qué lista tan interesante y qué buenas aportaciones! Porque Peterhof es un lugar increíble… El de Neuwschwanstein quizá sea más castillo que palacio pero siempre nos quedará, también por obra y gracia de Luis II de Baviera, el de LInderhof, el Versalles alemán 🙂

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