Desde 1983 a 2009 los atentados, los coches bombas y las muchachas suicidas fueron la norma diaria. Y con ellos una sensación de miedo generalizado. Todo en la ciudad quedó detenido. ¿Todo? No. En una pequeña explanada una vieja tradición se mantuvo ajena al temor y la prudencia de aquel tiempo; los domingos del Galle Green Face.
Mientras pedimos la primera botella de racksi2 le pregunto a Rohit porqué los bares newaris están mucho más sucios que una zapatería o un colmado. Como no sabe qué responder encoge los hombros y bebe un sorbo de vino de arroz.
Ya he comido frutos secos, dos cafés, mordisqueado un poco de piña picante y tragado una empanadilla de atún y patata. Estoy gordo y feliz. Seguimos ganando altura, y la selva se va despejando, dejando paso a los campos de té. Cascadas, mujeres que recogen hojas, factorías blancas, pueblitos minúsculos y templos hindúes.