Las rías altas desde Viveiro a O Barqueiro tienen lugares realmente fuera de lo común y lejos de cualquier guía turística. Caminos donde la huella del peregrino es extraña, la gente es fresca como la hierba y los bosques abrigan ojos que, entre helechos, se asomarán a nuestro paso
Aquí la gente desaparece como el que sale del cine y se despide con un adiós. Éramos tres y ahora soy uno, hace unas horas el grupo lo formábamos 8 y en cualquier momento podemos ser dos, el leopardo y yo.
Mientras termino de revisar mi equipo de grabación, siento que los grillos callan, como si callara la mar. Por unos instantes la sierra para y vuelve a tronar. Me asomo volviendo a pedir asilo en el marco de la ventana. El sonido es inconfundible, la berrea resplandece sobre Anguiano.