“¿Lluvias en un desierto? No puede ser mucho”, pensé. Seguimos viaje. Quizás me tendría que haber preocupado cuando pasamos por un lugar donde el agua se había llevado parte del camino. Seguimos viaje.
La localidad había sido el asiento de la famosa tribu del cacique Catriel. (...) La tierra valía poco, el riesgo era altísimo, pero las oportunidades eran altas. Azul era territorio sólo apto para audaces.