Escocia: Ruta por sus castillos más salvajes

Por: Javier Brandoli (texto y fotos)
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El viajero contempla una roca que nace de las mismas tripas del mar. En lo alto de aquella masa de piedra se sujeta un castillo, Dunnottar, ya derruido, que fue levantado en 1392 por Sir William Keith, Gran Mariscal de Escocia. La imagen es brutal, inolvidable. Un lugar elegido. Naturaleza e historia en estado puro.

el viaje

La fascinante ruta de castillos y parajes naturales que ofrecemos comienza en Edimburgo (ciudad, que junto a su cercana y enigmática Capilla de Rosslyn, tendrá un reportaje propio en esta revista). Escocia no defrauda; es tal y como el cine y la literatura nos la ha enseñado: historias de revueltas y batallas que han dejado un paisaje salpicado de piedras y pasado.

Tras varios días en la capital, alquilamos un coche y nos dirigimos a la A-90, tras cruzar el puente de Port Edgar, y tomamos allí la A-921. Circulamos por una carretera comarcal que va dejando a la derecha pequeñas localidades pesqueras de gran encanto como Pittenweem o Anstruther (merece la pena parar en alguna de ellas). Al final del trayecto, tras desviarse por la A-915, se encuentra nuestra primera parada: St Andrews. Para los entendidos en golf sobran las palabras, allí está el campo más famoso de este deporte; para los amantes de la historia, encontrarán los restos de la antigua catedral, la más grande que hubo en Escocia, que data de 1160. Junto a ella se desparraman las lápidas de un viejo cementerio. Sus orígenes se remontan al año 742, cuando fueron llevadas allí las reliquias de San Andrés (uno de los doce apóstoles y patrón de Escocia). Las llamas, las duras tormentas y las revueltas protestantes del siglo XVI acabaron por derruir la mayor parte de sus muros. Sin embargo, su aspecto sigue siendo imponente.

De una enorme roca, que nace de las tripas del océano, cuelgan unas impresionantes ruinas levantadas en 1392  por Sir William Keith, Gran Mariscal de Escocia. El mar endurece su mensaje,

Tras la comida, el viajero reemprende el camino y toma la A-92, que le llevará a Stonehaven. A las seis de la tarde el pueblo se muestra tranquilo. El viajero ha oído hablar de un lugar mágico, elegido: el castillo de Dunnottar. Pregunta en la única taberna del puerto y le indican un pequeño sendero de tierra que sale a la derecha (mirando al mar). Tras más de dos kilómetros de caminata entre campos verdes y acantilados aparece ante él una imagen lejana, indescifrable. De una enorme roca, que nace de las tripas del océano, cuelgan unas impresionantes ruinas levantadas en 1392  por Sir William Keith, Gran Mariscal de Escocia. El mar endurece su mensaje, se escuchan las voces de miles de pájaros que revoletean entre las escarpadas rocas que rodean la, en tiempos, inexpugnable fortaleza; decenas de conejos salen y entran de sus madrigueras. Hay que acercarse mucho para averiguar que hay un estrecho camino de tierra que comunica la roca con tierra firme. Parece un decorado imposible que nunca apetece dejar de contemplar.

The Honours of Scotland

El castillo de Dunnottar fue concebido como un vigía del mar. Desde allí se controlaban las rutas marítimas que navegaban hacia el norte de Escocia. Entre sus hoy desgastados muros una pequeña guarnición plantó cara durante ocho meses a las tropas del todopoderoso caudillo inglés Oliver Cromwell, en el siglo XVII, mientras salvaguardaban las allí escondidas joyas de la Corona escocesa: The Honours of Scotland. Dice la leyenda que dos mujeres se jugaron la vida para sacarlas del castillo y ponerlas a salvo del duro asedio. Años después, en 1685, fueron ejecutados en la fortaleza 125 hombres y 42 mujeres tras la rebelión del duque de Monmouth. En 1718, el castillo fue desmantelado. Tres años antes, en 1715, el Mariscal de Escocia, dueño del recinto, era declarado culpable de traición por apoyo al movimiento jacobita. Fueran incautadas todas sus propiedades.

Al día siguiente, el viajero coge la A-90 hasta Aberdeen y allí la A-96. El propósito es conocer las playas del norte de Escocia. En el camino merece la pena parar en Elgin y contemplar el esqueleto de su catedral. Luego, hay que cruzar Inverness y se llega donde las Tierras Altas están más despobladas. El inmenso arenal de Dornoch, donde el agua y el viento golpean contra si mismos, ofrece una bella estampa del revuelto mar escocés. Tras una mañana frente a las embravecidas aguas del norte, el siguiente destino es el lago Ness (giro al sur, hasta la A-82). Allí, la carretera avanza junto a sus aguas. Son constantes las referencias al monstruo en reclamo turista, en camisetas, tazas. El paisaje es fascinante, agua y naturaleza en violento reposo. Verde hasta donde se pierde la vista. Pasamos la noche en Drumnadrochit, en el corazón del lago.
La ruta continúa por la mañana siguiendo la A-82, dirección Fort Williams. A medio camino aparecen las ruinas del castillo de “Urquhart”. Está pegado al Ness. Otra vez una idílica postal de piedra, agua y montaña. Se construyó en el siglo VI y también ha sido testigo de la azarosa historia del país. Fue tomado en 1296 por Eduardo I de Inglaterra y reconquistado en diversas ocasiones por las tropas de ambos países. Al igual que otras fortalezas fue destruido por los ingleses a finales del siglo XVII para que no fuera capturada por los jacobitas. Espectacular.

La toma de los españoles

El viajero decide entonces encaminarse a la que es quizá la fortaleza más famosa y fotografiada de Escocia. Tras desviarse, primero a la A-887 y luego a la A-87, dirección a la isla de Skye, encuentra en la orilla del lago Duich el “Eilean Donan Castle”. Sale en películas como los Inmortales o Braveheart y es uno de los símbolos del país. Fue construido en 1220 por Alexander II para defenderse de los constantes ataques de los vikingos. Allí se refugió Robert de Bruce cuando huía de la invasión inglesa de Eduardo I. El peso de España es fuerte en esta fortaleza. Su destrucción se debe a la toma que en 1719 protagonizaron 46 soldados españoles, que apoyaban la causa jacobita contra el dominio inglés, y que esperaban la llegada de artillería y refuerzos. Tras poco más de un mes de ocupación, tres fragatas británicas bombardearon el castillo, sin lograr rendir sus defensas. Finalmente, los ingleses lanzaron un fuerte ataque terrestre que logró tomar la plaza. Otra vez, el viajero queda impresionado por una postal que parece un decorado. Mágico lugar que necesita ser visitado y comprendido al detalle. Tomen una cerveza en la tienda bar que está frente al puente de piedra y dejen descansar allí sus sentidos.

De una enorme roca, que nace de las tripas del océano, cuelgan unas impresionantes ruinas levantadas en 1392  por Sir William Keith, Gran Mariscal de Escocia. El mar endurece su mensaje,

La ruta nos lleva ahora a la singular isla de Skye y sus fascinantes paisajes. No se pierdan Coral Beach (isla del coral), cercana a Dunvegan, ni dejen de tomar marisco en alguno de los restaurantes de Portree. Un día después nos adentramos en las Highlands, tras tomar la A-87 y A-82,  y dormimos en Fort Williams. Su principal atractivo es la cercana Glen Nevis, la montaña más alta de Escocia (cayó un aguacero y no pudimos realizar el trekking previsto). A la mañana siguiente, la A-86 y la A-9 nos llevarían a Stirling. Cerca de Pitlochry, en el camino, el viajero visita el coqueto castillo de Blair, que también fue asediado por Cromwell y tomado por los ingleses tras la definitiva derrota jacobita en la batalla de Culloden (1746). En Stirling contemplamos el monumento más importante levantado en honor del héroe escocés William Wallace (allí tuvo lugar la mítica contienda en la que los escoceses capitaneados por Wallace vencieron a las tropas inglesas) y su fortaleza en la parte alta de la ciudad, que puede presumir de ser de los pocos enclaves que resistió el ataque inglés en el conflicto Jacobita. Finalmente, nuestros pasos vuelven de nuevo a la capital, Edimburgo. En seis días, el viajero ha recorrido buena parte del país. Sin duda se trata de un lugar único, cargado de imágenes y pasado para los amantes de los viajes con historia. Hagan este viaje, no les va a defraudar.

el caminoEasyJet es la compañía que oferta los vuelos más baratos, aunque luego hay que tener en cuenta los sobrecostes que imponen si uno se pasa de equipaje. Hay mucha oferta, así que busquen por internet.
Sobre el alquiler del coche, lo más cómodo es que lo hagan en el mismo aeropuerto (la devolución la hacen justo antes de volver), donde operan cuatro compañías con diferentes precios. Nosotros alquilamos con Europcar que nos ofreció, en aquel momento, el precio más bajo.

una cabezada-Stonehaven:  Glencairn, Bed and Breakfast (B&B). Entre 30 y 50 libras. Dirección:  Dunnottar Avenue, Stonehaven AB39 2JD – Tel:          +44(0)1569 762612.
-Lago Ness: Fiddler’s Restaurant: Buenas habitaciones por entre 50 y 60 libras. Se trata de un lugar muy recomendado, premiado en 2007 y 2008 por sus catas de whisky. Dirección: The Village Green, Drumnadrochit. Tel: +44 (0) 1456 450678.
-Skye: The Pink Guest House. La magia de este lugar es que está en el mismo puerto de pescadores, con unas vistas magníficas de la bahía. Eso sí, las habitaciones son austeras, sin ningún tipo de lujo (no recomendable para los que buscan mucho confort). Es barato, aunque los precios varían según la habitación (las hay hasta de cinco camas). Dirección: 1 Quay St. Tel: +44 (0) 01478 612 263
-Fort Wiliams: Craig Nevis, Guest House. A las afueras de la ciudad, el precio no supera las 25 libras por persona. Dirección. Beldford Rd. Tel: +44 (0) 01397 702023
-Stirling: Linden Guest House. Buenas habitaciones para hasta cinco personas. Precios desde 25 libras por persona. Dirección: 22 Linden Avenue. Tel: + 44 (0) 01786 448850.

a mesa puesta- Fiddler’s Restaurant, en el lago Ness: buenas carnes. Comida contundente a buen precio. Los platos principales cuestan alrededor de las 13 libras. Dirección: The Village Green, Drumnadrochit. Tel: +44 (0) 1456 450678.
-Anstruther Fish Bar, en A struther (cerca de St Andrews): un restaurante famoso por sus freidurías de pescado. El local está lleno de encanto, cerca del puerto, y ofrece la oportunidad de beber vino hecho por ellos. Ha recibido varios premios y es barato.
-The three Chimneys, en Portree: Es uno de los restaurantes más famosos de la isla de Skye. La comida es elaborada y exquisita. Marisco y pescado de calidad. El precio de una cena puede superar las 60 libras por persona, aunque en las comidas ofrecen menús por 30 libras por persona.

muy recomendable-Ver diferentes películas para luego reconocer escenarios. En el castillo de “Dunnotar” se grabaron algunas escenas de Hamlet, con Mel Gibson y Glen Close. Pero “Eilean Donan Castle” es sin duda el que más veces se ha convertido en un plató: Los Inmortales (1986); James Bond, el mundo nunca es suficiente (1999); El último Estuardo (1948) o El señor de Balantry (1953) son algunos de los títulos.

-Hacer una cata de whisky. Hay catas en muchas pequeñas destilerías, incluso en algunos alojamientos (recomendadas para los que sólo quieran probar la sensación de tomar una bebida que nada tiene que ver con el whisky que tomamos en España). Cerca del castillo de “Eilean” está la destilería de Cardhu, en “Knockando, Aberlour, Banffshire”. Su teléfono para reservar es +44 (0)1340 872 555.

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Comentarios (16)

  • Rosa

    |

    Hola! Felicidades por vuestra bonita web.

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  • Paloma

    |

    Magnífica ruta!!

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  • Viajero feliz

    |

    Un amanecer en el castillo de Dunnottar es algo inolvidable

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  • Nicola

    |

    I love Scotland!!!

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  • Laura

    |

    ¡¡¡Fantástico!!!

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  • Pedro

    |

    Fabuloso reportaje. Es caro hacer esta ruta?

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  • javier

    |

    Se puede hacer en B&B y ahorras un dinero. También hay hostels en todo el camino

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  • Paladium

    |

    Impresionantes castillos

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  • Borja Manir

    |

    ¿Por qué no está incluido Glasgow? No merece la pena o está fuera de ruta?

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  • Javier

    |

    No estaba en la ruta y las referencias no eran buenas, pero no conozco la ciudad

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  • Paula

    |

    Glasgow es una ciudad maravillosa, llena de vida nocturna. Se la recomiendo a todo el mundo

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  • Wallace

    |

    ME HA ENCANTADO EL REPORTAJE, ENHORABUENA.
    YO ME QUEDO CON STIRLING Y SU FASCINANTE MONUMENTO AL GRAN WALLACE Y SU IGLESIA Y CEMENTERIO QUE VIGILAN LA CIUDAD. LA CAPILLA DE ROOSSLYN, A LAS AFUERAS DE EDIMBURGO, ES UNA MARAVILLA TAMBIÉN

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  • Robert

    |

    Si se me permite la sugerencia: lo mejor las tierras altas (en bici son una gozada). I love Scotland

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  • Madaboutravel

    |

    Me ha encantado!!!! Has sabido capturar la esencia de algunos de mis lugares preferidos de Escocia de una gran manera. Mil gracias por hacerme revivir mi vida escocesa 😉

    Un saludo,

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  • Javier Brandoli

    |

    Me alegro de que te haya gustado. Gracias por el comentario, Escocia es un lugar mágico. Hay otro repor de la isla de Skye, otro sitio espectacular!!!

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