Por el Jaén desconocido (III): buscando a Jorge Manrique

Por: Ricardo Coarasa (fotos Javier Brandoli)
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Segura de la Sierra se recorre con la respiración entrecortada, caminando sus cuestas entre rincones empedrados, persiguiendo nuestras sombras en las paredes encaladas de calles que se retuercen. De vez en cuando, hay que levantar la mirada para admirar su imponente castillo, encaramado a un cerro que siempre parece lejano. No es de extrañar que las crónicas antiguas hablen de una villa “fundada sobre peña viva”. Este municipio jienense situado en el corazón de la Sierra de Segura lleva a gala un controvertido timbre de gloria: ser la cuna de un hombre ilustre, Jorge Manrique, el poeta que lloró a su padre con inmortales versos de lágrimas. Poco les importa, más bien nada, que la historia oficial señale la localidad palentina de Paredes de Nava como el lugar donde vino al mundo. Lo dice bien claro en la fachada de piedra con la que nos topamos subiendo desde la plaza de la Encomienda: “En esta casa nació y vivió el inmortal poeta Jorge Manrique”. Sobre el arco de medio punto sostenido por columnas jónicas un escudo, el de los Figueroa, la familia materna del poeta. A un lado, un cartel de “Se vende” y dos teléfonos. La Casa de Jorge Manrique, que no se puede visitar, es de propiedad privada y está en el mercado.

En Segura no pueden esgrimir partida de nacimiento alguna que refrende que el poeta naciera aquí, pero sí cuentan, aseguran, con documentos que acreditan que su madre, doña Mencía de Figueroa, se encontraba en el pueblo a punto de dar a luz en 1434. Como quiera que por esas fechas a su marido, Rodrigo Manrique, comendador de la Orden de Santiago, se le sitúa en la toma de Huéscar, consideran improbable que su esposa le acompañara en tan avanzado estado de gestación. Jorge Manrique, por tanto, habría nacido aquí, juran y perjuran, y aquí habría pasado, también, sus primeros años de vida. Una estatua evocadora del poeta junto a la Puerta Nueva, la entrada natural al centro histórico, se encarga de recordar a los turistas que Manrique es uno de los suyos.

La belleza del lugar merece con toda justicia una visita al margen de que a Manrique le diera por nacer aquí o no, a saber

Sucede que Segura de la Sierra no tiene necesidad de meterse en estos pleitos, al menos a efectos de promoción turística, puesto que la belleza del lugar merece con toda justicia una visita al margen de que a Manrique le diera por nacer aquí o no, a saber. Pocas vistas más admirables que la que se aprecia desde un recodo del camino poco antes de llegar al pueblo. La fortaleza imponente  encaramada al cerro como sostenida por una peana, las casas de Segura desparramadas a su sombra por la ladera. Una estampa medieval inolvidable, un castillo que ejerce un magnetismo imposible de sortear, que te obliga a subir a recorrer su patio de armas, a sumergirte en sus baños árabes, a recorrer su camino de ronda, a dejarse engullir por la intrincada escalera de piedra de la Torre del Homenaje, dinamitada por los franceses en la guerra de la independencia y levantada de nuevo el siglo pasado.

La sala donde vivía la familia Manrique (el padre del poeta, don Rodrigo, era comendador de Segura y maestre de la Orden de Santiago, a la que perteneció el castillo) también se puede visitar en la planta segunda. Allí, envuelto en la penumbra, el visitante puede escuchar el imaginario diálogo (basado en las universales coplas de Manrique) entre padre e hijo.

Los bosques que abrigan estas montañas suministraron en su día la madera necesaria para construir las carabelas de Colón y la flota de la Armada Invencible

Al margen de este encuentro fugaz con el poeta no deje de disfrutar de las excepcionales vistas que ofrece la terraza de la Torre del Homenaje, donde uno puede hacerse una perfecta idea de la importancia estratégica de Segura como baluarte de frontera, como ancestral paso entre el Mediterráneo y la meseta castellana. Y no sólo estratégica: los bosques que abrigan estas montañas suministraron en su día la madera necesaria para construir las carabelas de Colón y la flota de la Armada Invencible.

Ponemos ahora rumbo a Chiclana de Segura, donde también vivió Manrique y donde nació su hijo Luis. Si Segura de la Sierra está adherida a la montaña, como a horcajadas, Chiclana se ha introducido en ella literalmente, horadándola hasta dar lugar a lo que, todavía hoy, sigue siendo su mayor seña de identidad: las casas trogloditas. Hasta 150 cuevas están registradas en el municipio al que, como no podía ser de otra forma, se entra por un túnel, construido hace más de medio siglo. Chiclana, que anda ahora en el empeño de acondicionar un centro de interpretación de Jorge Manrique, es un pueblo de empinadas cuestas donde uno todavía se puede cruzar con burros de alforjas repletas. Jorge Manrique heredó de su padre el antiguo castillo, del que hoy no queda nada, salvo una terraza panorámica en lo más alto del pueblo, en el mismo lugar donde se levantó. “Desde aquí se comprende -escribe los investigadores Juan Peña y Juan Hervás en su libro “El Condado monumental”- que tenga Chiclana el corazón partido entre La Mancha, a la que perteneció durante seis siglos, y Andalucía”, a la que quedó adscrita Jaén en 1833.

Chiclana es un pueblo de empinadas cuestas donde uno todavía se puede cruzar con burros de alforjas repletas

Resulta muy entretenido dejarse llevar por la magia medieval de Chiclana e indagar en el pasado y presente de sus casas trogloditas. La antigua sala de torturas de la Inquisición se acondicionó como discoteca. Todavía cuelga de su techo una bola discotequera, que arrancaría a bailar al mismísimo Travolta, y mustias guirnaldas de fiestas pasadas. En la que fuera herrería del castillo  ahora hay una taberna, “La Cueva”, donde los comensales dan cuenta de las viandas en las entrañas de la roca. Algunas cuevas han quedado incorporadas a las viviendas y se usan como almacén, otras están simplemente abandonadas y se recorren con un escalofrío, imaginando las durísimas condiciones de vida de sus moradores hace sólo 40 años.  

el camino
Por la A-4 (autovía de Andalucía), desviarse en Bailén por la carretera que lleva a Albacete. Pasado Úbeda y Villanueva del Arzobispo la A-314 lleva, a la izquierda, a Chiclana y, a la derecha, a Segura, al noreste de la provincia de Jaén. 

a mesa puesta
La propuesta más original de recuperación de unas cuevas trogloditas en Chiclana es, sin duda, la que abandera Javier Gómez, un joven empresario que decidió convertir dos de ellas en casas rurales, “El Tabaque” y la “Casa Grande”, en pleno cerro de la atalaya  (www.atalayadelsegura.com). El resultado de las obras es sorprendente y pasar aquí un fin de semana aislado de la rutina, una experiencia irrepetible. No dejar de probar el ajomortero, el pisto manchego y la calabaza sanjuanera con tomate, típica de la zona.
 
En Segura de la Sierra, “La Mesa Segureña” (www.lamesadesegura.com) es una buena opción para sentarse a disfrutar de una buena comida al calor de la chimenea. En verano, la terraza, con unas vistas estupendas, promete sobremesas interminables.

una cabezada
Los dos sitios recomendados para comer tienen también alojamientos (consultar la pestaña de “A mesa puesta”). En “La Mesa Segureña” (Segura de la Sierra) se puede dormir en un alojamiento rural desde 60 euros al día con desayuno. En “Atalaya del Segura”, las casas rurales tienen tres y dos dormitorios, todos dobles.

muy recomendable
Semer Turismo (www.semerturismo.com), organiza viajes por la comarca de Segura y visitas guiadas por el Jaén menos conocido en varios idiomas.

-Los más atrevidos pueden animarse en Segura de la Sierra a probar una experiencia única: volar en parapente (acompañado por un experto) desde la cima de El Yelmo, la montaña más alta de la zona. Más información en www.olivair.org. Preguntar por Dani.

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Comentarios (8)

  • Rosana Núñez

    |

    Perdónenme, pero decir que Jorge Manrique nació en Segura de la Sierra es como afirmar que Colón lo hizo en Sevilla. Es cierto que no hay pruebas únicas, pero casi todos los historiadores señalan Paredes de Nava como su lugar de nacimiento.
    Un saludo

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  • Los autores

    |

    ¿Pero usted se ha leido el texto?: “…poco les importa que la historia oficial señale la localidad palentina de Paredes de Nava como el lugar donde vino al mundo”. ¿Donde decimos nosotros que nació en Segura? Usted misma se contesta : “es cierto que no hay pruebas unicas”. Un saludo

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  • Paquillo

    |

    Aquí en Jaén hay muchas pruebas que demuestran que Jorge Manrique nació aquí. Su padre era comendador en esta zona. En Sierra del Segura siempre se ha conocido una casa que se llama de los Manriques como su casa natal. Comparto su queja si se ha puesto en venta.

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  • Kawil

    |

    Hombre, poner en duda ahora los orígenes del palentino Jorge Manrique… Yo no sé donde nacería el palentino Jorge Manrique, la verdad me da igual que este palentino viviera o no en Jaén, lo que está claro es que los palentinos nacen donde quieren.

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  • edurne

    |

    ¿Pero cuántos de estos que se encienden por el paisanaje de Jorge Manrique han leido sus libros? ¡Dejémonos ya de disputas de campanario!

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  • Kawil

    |

    “Nuestras vidas son los ríos
    que van a dar en la mar,
    que es el morir;
    allí van los señoríos
    derechos a se acabar
    y consumir;
    allí los ríos caudales,
    allí los otros medianos
    y más chicos,
    y llegados, son iguales
    los que viven por sus manos
    y los ricos.”

    Jorge Manrique (Coplas por la muerte de su padre)
    Es verdad, al fin y al cabo, ¿qué más da de donde fuera este palentino?

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  • Vcedos

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    Además de que las coplas del palentino son impresionantes, Jorge Manrique tiene en Paredes de Nava erigido un magnífico monumento (creo que propiedad del Museo Nacional de Escultura) obra del escultor Julio López Hernández. Rodrigo Manrique , su padre, fue el primer Conde de Paredes en 1452 ( entre otros títulos por el norte de España). El dar la paternidad a un poeta porque tenga una placa una casa que se quiere vender no parece prueba irrefutable. Aún así seguro que la localidad es preciosa y merece una visita. Muchas gracias por el artículo.

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  • francisco

    |

    La escultura de Jorge Manrique, ha sido realizada por el Ilmo Sr. D. Miguel Fuentes del Olmo, catedrático de escultura de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, no estaría mal que lo pusieran en el texto, un saludo. Francisco.

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