"Sonaba una banda de bossanova uruguayo-brasileña, y el whisky y el asado corrían de una mesa a otra en una atmósfera de fraternidades fronterizas y de cervezas de importación."
No hay nada más delirante que la codicia. Puede con todo, con la cordura, con la lógica y con la selva del Amazonas. La ciudad de Manaos, tal y como la conocemos hoy, es consecuencia de una forma de avaricia que se conoció a finales del siglo XIX como la Fiebre del caucho.
Álvar Núñez Cabeza de Vaca emprende un tortuoso periplo desde la selva brasileña para auxiliar a un grupo de españoles aislado en la actual capital de Paraguay, Asunción. Busca una salida al Río de la Plata, pero se topa con una de las más solemnes maravillas de la naturaleza, las cataratas de Iguazú