Patan: la penitencia de las cabras desdichadas
Languidecen a las puertas del templo como guiñapos. Su aspecto es famélico y su mirada, triste. Ninguna caricia, ninguna mano que les alargue algo de comida. Morirán de hambre o sacrificadas a Shiva. Estas cabras que vagan como almas en pena cargan con las culpas de devotos hinduistas y son consideradas impuras.
