En el desierto namibio sobrevive el rastro de una época rara, donde el hombre se empeñó en levantar salones de baile sobre las dunas, barracones en la arena, mansiones en mitad de la nada, pero la nada acabó ganando y hoy Kolmanskop sólo es viento y penumbra.
Estonia, Letonia y Lituania siempre van de la mano. Cada una ha cedido su personalidad al grupo de los países bálticos. Están juntas, para hacer más ruido, porque por separado sólo se les escucha en Eurovisión. Las tres se asoman al mar dando la espalda a Rusia.