En cada planta, en el centro, hay decenas de adolescentes de aspecto, con un simple tanga, bailando en una jaula sin apenas mover el cuerpo por falta de espacio. Alrededor hay siempre decenas de hombre bebiendo y mirando. Todas llevan un número en la braga. Están marcadas.
Una noche decido ir a Pat Pong, a la calle de las putas y los clubes de alterne. Hay mucho restaurante japonés y mucho cliente japonés y mucho dinero japonés. Las chicas esperan disciplinadamente en la puerta de los garitos. Cuando ven aparecer un grupo de japoneses, saltan como resortes