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Por bulerías un niño sudafricano

Javier Brandoli Un niño sudafricano de siete años, que sólo ha tomado cinco clases de flamenco en su vida, se arranca por bulerías. Baila por instinto y forma parte de la Rosa Spanish Dance Theatre, que es la única compañía y escuela de flamenco permanente que funciona en África. Más de 250 niños, muchos de zonas marginales, toman clases de baile español, becados por organismos privados. Hay, incluso, un colegio aquí en Ciudad del Cabo que tiene como asignatura optativa para los alumnos flamenco. Tras el Mundial he quedado con Rosa, la directora de la escuela, en que veré una actuación de la compañía profesional. Han dejado con la boca abierta a los que la han visto actuar, que no llegan a creer que la cantaora, Lorenne (de nombre artístico Lola), es una mulata que no sabe una palabra de castellano. “Se aprende las letras de memoria y las recita igual que una gitana”. A la guitarra se pone Robert (conocido como Benjamín), un indio musulmán al que acompaña otro Robert, un negro de ascendencia escocesa que hace también las cajas. “Tenemos en total 14 bailaoras profesionales”, dice con acento spanglish Rosa (de nombre Caroline), que apunta entre bromas que sus dos perros se llaman “Lola y Pepe”. La ropa que llevan las bailaoras es donada por Casa Patas, en Madrid, que entrega a Rosa cada vez que va por la capital una maleta con material para los estudiantes. Hay pasión y hay arte en esta esquina de España en África.

No es Manolo el del Bombo pero…

Javier Brandoli, (corresponsal VaP en Sudáfrica) Un grupo de música africano toca una melodía vestidos con camisetas de España. No es Manolo el del Bombo, pero vale. Mañana habrá miles de aficionados portugueses en el campo, su colonia es muy numerosa en estas tierras y cuentan con el apoyo de mozambiqueños y angoleños. Nosotros, mientras, tenemos a estos chicos que buscan algunos rands apoyando a la Roja. Historias del Mundial.

…y el baile de la derrota (Shosholoza)

Javier Brandoli (enviado especial VaP a Sudáfrica) Shosholoza, la canción que cantan los aficionados, es una tonadilla, triste, que usaban los mineros que iban a las lejanas minas de Rhodesia. Shosholoza significa en zulú "ir hacia delante" y escuchar la canción cuando la cantan miles de Sudafricanos pone los pelos de punta (en la película Invictus, abre y cierra el film). Aquí va la letra original y traducida: Shosholozah (Sigue adelante) Shosholozah (Sigue adelante) Ku lezontabah (sobre aquellas montañas) Stimela siphum' eSouth Africa (tren de Sudáfrica) Shosholozah (Sigue adelante) Shosholozah (Sigue adelante) Ku lezontabah (sobre aquellas montañas) Stimela siphum' eSouth Africa (tren de Sudáfrica) Wen' uyabalekah (te vas alejando) Wen' uyabalekah (te vas alejando) Ku lezontabah (sobre aquellas montañas) Stimela siphum' eSouth Africa (tren de Sudáfrica)

Un gol para creer en un sueño…

Javier Brandoli (enviado especial VaP a Sudáfrica) Sudáfrica mete su primer gol en el partido contra Francia. La hinchada de Bafana Bafana enloquece y comienza a creer en una remontada imposible. Miles de personas celebran el primer gol en la pantalla gigante instalada en el mítico puerto del Waterfront, con la imagen lejana de la Table Mountain. Durante 70 minutos el sueño pareció posible. Mañana publicaremos un video que muestra como se tomaron la derrrota...

La marsellesa y el himno Khosa

Javier Brandoli, enviado VaP a Sudáfrica: El primer partido del Mundial en Ciudad del cabo dejó un ambiente frío y un fútbol congelado. Sin embargo, escuchar a algunos miles de franceses cantar su himno, la marsellesa, es una experiencia fascinante. Provoca cierta envidia oir aquellos de "pour les enfants de la patrie..." a coro.
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