Las basters son un pueblo orgulloso de su nombre: bastardos, eso significa ese término que ellos levan con orgullo. Descendientes de colonos europeos y mujeres nativas de África, hoy es posible visitar su comunidad en Namibia, en la localidad de Rehoboth. Son personas afables que reciben a los visitantes pero se han acostumbrado a vivir al margen del resto de los namibios, arraigados a una tierra que siguen negándoles y anclados a un tiempo pretérito en el que están solos. Las mujeres visten como las mujeres del siglo XIX, con una cofia sacada de una película de época, sonriéndole al destino mientras muestran orgullosas sus jabones confeccionados a mano, en los recodos de un jardín, en un país que es básicamente un desierto.
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