Se han acostumbrado a las mareas, que les hace remar el hogar a otra parte, en busca de peces bajo los pies. Y así año tras año, con los pies mojados de tanto salir de casa, de tanto paseo y tan pocos pasos.
La mágica caldera de un volcán cubierta de vegetación y aguas, tribus guerreras de antaño, un desierto y un lago donde no debería de haber vida, un viejo alemán que sin saberlo se suicida y una pista mítica por la que pasan los grandes viajes de África. El Turkana y todo su entorno no son un lugar más del planeta.
Un alojamiento en medio de una montaña perdida de Malaui montado por jóvenes viajeros de todo el mundo. Un retiro para vivir lejos de todo, ayudar a los demás y creer en la utopía de que se puede vivir en esta laneta fuera de él.