Filipinas: relato sin moraleja
Quisiera dar las gracias al chico rarito que no se llamaba Nilson. Y es que a menudo, un contratiempo te lleva a una experiencia infinitamente mejor a lo que tenías planeado. Y broncearme tumbada en una playa paradisiaca era un buen plan, pero ser adoptada por una familia filipina fue infinitamente mejor. Gracias cómo sea te llames.
